martes, 6 de septiembre de 2016

HISTORIA DE LA FUNDACION DE ITUANGO POR DON GASPAR DE RODAS Indudablemente que los primeros conquistadores que llegaron a nuestro territorio ituanguino, fueron los españoles Gaspar de Rodas y Andrès de Valdivia. El hecho de estar nuestro territorio cerca del río Cauca, ayudó a que a prinicipios de la conquista ya se hablara de la región de Ituango.

HISTORIA DE LA FUNDACION DE ITUANGO POR DON GASPAR DE RODAS

FUNDACIÓN DE ITUANGO


Indudablemente que los primeros conquistadores que llegaron a nuestro territorio ituanguino, fueron los españoles Gaspar de Rodas y Andrès de Valdivia.

El hecho de estar nuestro territorio cerca del río Cauca, ayudó a que a prinicipios de la conquista ya se hablara de la región de Ituango.

La primera ciudad que se fundó en territorio antioqueño, fue Santa María la Antigua del Darién, luego siguió Santa Fe de Antioquia y en tercer lugar San Juan de Rodas, muchos antes que se fundara la ciudad de Medellín.

Al llegar los españoles a territorio antioqueño, las principales tribues que encontraron fueron los Ebéjico, peque, penco, norisco, tuango, pñubios, zeracunas, araques, guacusecos, tecos, cuerquies y catíos. Estos indios eran cultos, bien vestidos, escribían sus historias en geroglíficos pintados en mantas, usaban medidas y pesas, no empleaban venenos en sus flechas y dardos, querían mucho a sus hijas mujeres, las cuales eran bien parecidas, se adornaban con joyas de oro, no tenían santuarios, adoraban las estrellas y tenían una confusa idea del diluvio, creían en un dios y en la inmortalidad del alma, sus alimentos eran raices nutritivas y la base de la alimentación era el maíz, del cual hacían sus bebidas, eran guerreros y belicosos, descrito por el cronista español Fray Pedro Simón.

En el año 1568, Don Alvaro Mendoza, Gobernador de Popayán, autoriza a Don Gaspar de Rodas para fundar una nueva ciudad en donde lo creyeera conveniente a fin de sujetar y reducir las belicosísimas tribus de la región de Antioquia. Don Gaspar de Rodas, ubicado en Santa Fe de Antioquia, publicó la jornada o invitación, en consecuencia, le acudieron aventureros de todas las colonias vecinas y también hombres de bien que deseaban mejorarse, entre ellos, Francisco Ospina, años más tarde,fundador de la ciudad de Remedios. Logró pues Don Gaspar de Rodas reunir unos ochenta hombres de armas y unos 500 indios de servicio; visitó primero el valle de Norisco, cerca a Frontino, los indios de esta comarca para desembarazarse de tan incómodos visitantes, les dijeron que las riquezas y comodidades, se hallaban más adelante en tierras de Ituango; al hacerles caso, Don Gaspar de Rodas no encontró sino trabajos, aunque logró sujetar muchas tribus y descubrir grandes poblaciones en las orillas del río Zenú o Sinú.

Como Don Gaspar de Rodas dilataba con diversos pretextos la fundación de la nueva ciudad, la misma que el Gobernador Mendoza de Popayán le había encomendado en misión, varios de sus soldados se empezaron a impacientar, pues se sentían cansados, uno de ellos, Francisco Ospina que con 20 hombres se separó del grupo y regresó a Santa Fe de Antioquia, donde acusó a Don Gaspar de Rodas ante el Gobernador de Popayán, en el sentido de que Rodas se demoraba para fundar la ciudad encomendada. Ante esta situación y para evitar que más hombres desertaran, Don Gaspar hizo el primer intento de fundar una ciudad, la cual llamaría San Juan de Rodas para perpetuar su apellido.

El primer intento lo hizo donde hoy queda Cenizas, de ahí su nombre. Dice el cronista español Fray Pedro Simón que la nueva ciudad, tuvo una vida efímera, escaso un mes, ya que los belicosos indios tuangos la incendiaron dos veces. Ante lo anterior, Don Gaspar de Rodas, decidió buscar otro sitio y para ello se encaminó hacia las laderas del río Cauca, tal vez, pasando por donde hoy está nuestro pueblo y después de más de un año de correrías; se decidió a fundar en territorio de Ituango, donde está la hacienda San Juan de Rodas, más o menos donde ahora está la casa principal del Líbano, dos leguas hacia el norte con vista hacia el cañón del río Cauca. La ciudad o villa recibió en solemne ceremonia el nombre de San Juan de Rodas.

Más adelante, mandó Don Gaspar a uno de sus hombres de confianza para que explorara los alrededores, hallando suspendido sobre el río Cauca, donde desemboca el río San Andrés; un puente de bejucos construido por los indios, llamado por estos brenduco, los hombres de Rodas lo pasaron y se encontraron con un valle limpio al que llamaron luego Valle del Guarcama o del río San Andrés, como ahora lo conocemos.

Mientras tanto, los indios del lugar, descubrieron un medio de molestar y hostilizar a los españoles, prendiendo fuego a los pajonales donde éstos acampaban, con el viento se propagaban rápidamente las llamas y los españoles huyendo de ser quemados, rodaban por los barrancos y precipicios, pues todo aquel terreno es tierra muy quebrada y limpia de bosques, tal cual la conocemos hoy, desde el puente de Pescadero hasta Ituango. Entre tanto,otro grupo de indios tuango, quemaban las sementeras de los pocos habitantes de la reciente ciudad fundada de San Juan de Rodas.

El capitán Rivadeneira, hombre de confianza de Don Gaspar de Rodas, sorprendió una mañana a uno de los jefes de los Tuango, el Cacique Teco, éste le hizo saber al Capitán Rivadeneira que se si esperaba hasta la noche, sus vasallos le traerían muchísimo oro para obtener la libertad de su jefe; creyendo sinceras las promesas, suspendieron la marcha, pero ya al entrar la noche fue tanto el tropel de indios y tan audaz la arremetida que liberaron a su jefe e hicieron correr a los españoles.

Mientras en 1571 arribó Don Andrés Valdivia. Llega a Cartagena nombrado Gobernador de la Provincia de entre los dos ríos, Cauca y Magdalena. Sin embargo, en el caso de Santa fe de Antioquia y San Juan de Rodas que quedaban a la izquierda del río Cauca, no quedaban incluidas en dicha provincia. Valdivia tuvo el arte de hacerse reconocer como Gobernador con el apoyo de Popayán, incluyendo a las anteriores ciudades, es decir, Santa Fe de Antioquia y San Juan de Rodas.

A los dos años vino de España la declaratoria excluyendo expresamente de su jurisdicción los pueblos fundados por españoles en la rivera izquierda del río Cauca.

Mientras tanto, en la ciudad de San Juan de Rodas, los indígenas Tuangos se propusieron arrojar a los españoles de sus tierras y acataron con mayor furia la población de San Juan de Rodas, en esta acción murió el Capitán Velasco, quien era el jefe de seguridad de Don Gaspar de Rodas, de dos heridas penetrantes de flechas, a Leonel Ovalle que era su segundo al mando, lo pasó un dardo matándolo en el acto junto a su caball, otros españoles murieron a golpe de macana. Los indios se retiraron también con muertos y heridos, unos a bala y otros mutilados por los perros o alanceados por los de a caballo, este feroz ataque mostró a los españoles que no era prudente esperar un nuevo ataque y empezaron a abandonar la ciudad comenzando a retirarse de la región de Ituango, donde habían pasado demasiadas penurias y perdido muchos de sus hombres. Don Gaspar de Rodas con un poco de sus hombres, regresó a Santa fe de Antioquia, mientras sus compañeros para recoger sus cosechas a fin de abondonar definitivamente la recién fundada San Juan de Rodas, en esas llega Don Andrés de Valdivia a San Juan de Rodas, antes que los vecinos de esta se dieran cuenta de la anulación de su gobernación, convocándolos a la plaza de la maltrecha y derruida San Juan de Rodas, los incitó a abandonar la ciudad y a buscar en la orilla derecha del río Cauca un sitio más apropiado para poblar. Gustosamente los habitantes de San Juan de Rodas accedieron y le ayudaron a construir un puente al estilo de brenduco, el que habían construido los indios en la desembocadura del río San Andrés, cerca de donde ahora está el actual puente de Pescadero, este puente lo construyeron con cuero de res y bejucos, el fin de este era pasar las pertenencias de los que salían de San Juan de Rodas, pero especialmente, el ganado y los granos. Al pasar el puente llegaron por fin a un valle ameno, limpio y espacioso que los naturales llamaban de Guarcama, los indígenas de este territorio recibieron a los visitantes en paz y dieronn espontáneas provisiones a los españoles.

Valdivia seguidamente se declaró gobernador de la provincia de los dos rios y procedió a fundar una nueva ciudad(donde hoy queda el Valle de Toledo), allí con 46 soldados a mando y un poco más de 500 indios al servicio, fundó la ciudad de Ubeda(en honor al pueblo donde había nacido), fundar la población no costaba nada, unos cuanto bujidos (bohíos) de madera que en 24 horas cortaban en el monte los indígenas de servicio, algunos bejucos para asegurar las varas y hojas de palma para cubrirlos, una horca que se eregía en la plaza y un pliego de papel en el que se extendía la diligencia de posesión en nombre del Rey de España.

Después de establecida la nueva ciudad, venía lo más difícil que era mantenerla, sujetar los indios y obligarlos a que hicieran sementeras y buscaran oro para alimentar su codicia, para ayudar al sometimiento de los indígenas llegó un refuerzo de Santa Fe de Antioquia. El capitán Pedro Pinto Vellorino al mando de 36 soldados. Al principio todo comenzó color de rosa con la pasividad de los aborígenes, pero al obligarlos a trabajar la tierra y buscar el ansiado oro; éstos se comenzaron a rebelar, entonces el español Bartolomé Sánchez Torreblanca, inició con los maltratos, los indígenas de la región se concentraron y palnearon una mortal emboscada en el sitio que hoy conocemos como La Matanza, cerca al Valle de Toledo, donde el 15 de octubre de 1574, el Gobernador Valdivia y sus acompañantes perecieron, los pocos que lograron huir, regresaron a Santa Fe de Antioquia y se pusieron bajo la protección de Don Gaspar de Rodas que gobernaba en aquella ciudad por orden del gobernador de Popayán.

De allí Don Gaspar de Rodas, pasó de nuevo al Valle de Guarcama, donde fingiendo mostrar amistad a los nativos, los castigó severamente, entre ellos, al cacique Guarcama a quien hizo matar en escarmiento por la muerte de Valdivia y de sus hombres. De aquí pasó Don Gaspar de Rodas Cauca abajo y en 1576 fundó a San Martín de Cáceres, en 1580 fundó a Zaragoza de las Palmas. Finalmente, llegó a El valle de Aburrá, donde fue dueño de casi todo Bello (Hatoviejo) y murió apaciblemente en compañía de su esposa, hijos, nietos, pero siempre con la nostalgia de no haber podido fundar a San Juan de Rodas y en su vejez contaba sus aventuras y penurias en tierras de Ituango, montañas que consideraba las más escabrosas conocidas por él y los indígenas Tuangos, los más valientes y guerreros que hubo en la conquista española.

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