martes, 31 de mayo de 2016

Historias de guaqueria y entierros de indio en Ituango : Los indios que habitaron las tierras de Ituango se distinguieron en el mundo aborigen americano por los bellísimos trabajos en oro (orfebrería), fueron maestros en la fabricación de pectorales, brazaletes y narigueras.

HISTORIAS DE GUACAS Y ENTIERROS EN ITUANGO

LEYENDAS DE TESOROS EN ITUANGO


HISTORIAS DE GUAQUERIA

Los indios que habitaron las tierras de Ituango se distinguieron en el mundo aborigen americano por los bellísimos trabajos en oro (orfebrería), fueron maestros en la fabricación de pectorales, brazaletes y narigueras.

La riqueza aurífera de los ríos Cauca, la quebrada de Sinitavé, los ríos Sinú y San Jorge, el rio San Agustín,,las quebradas San Sereno,las Animas y San Miguel,brindó al pueblo indígena que habitó la región de Ituango la posibilidad de explotar abundantemente el oro.

Los indígenas que habitaban la región de Ituango, eran los Tuangos, Tuingos y Yutengos, que se repartían el rico territorio Ituanguino, siendo los principales caciques: Teco, Guarcama, Tuatoque, Nabuco, pero el señor de todos ellos y al cual obedecían era el cacique Nutibara, hijo de Anunaibe, que tenía fama de poderoso y dueño de inmensas riquezas. Nutibara tenia la costumbre de recorrer sus dominios sobre andas enchapadas en oro y conducidas por sus vasallos, hermosas mujeres le servían de escalera, su hermano Quinunchú de talla hercúlea, era el más valiente capitán de sus ejércitos indígenas, qué en general eran muy numerosos.

Los indígenas Tuangos ante el acoso de los españoles, guardaron sus grandes riquezas de oro en las sepulturas que han sido llamadas “guacas”.

Los conquistadores españoles saquearon abundantes guacas a lo largo de la depresión de los ríos Cauca y Sinú.

En la segunda mitad del siglo XVI se destacó en estas tierras doña María Centeno a quien también llamaban María Del Pardo, la primera mujer que con una cuadrilla de esclavos se dedicó a explotar el oro en estas montañas antioqueñas, ella vivió entre los años 1568 y 1645, se casó cuatro veces, uno de sus maridos fue don Gaspar de Rodas, conquistador de la región de Ituango y fundador de San Juan de Rodas, su cuarto matrimonio lo celebró cuando tenía setenta años.

María Centeno llego a ser la mujer más rica de Antioquia y sus alrededores, toda su riqueza la consiguió a base del oro, las gentes la fueron convirtiendo en una leyenda, algunos decían que atravesaba el Río Cauca, cabalgando por los aires en una mula negra, cuenta la historia que doña María, ya entrada en años trato de ocultar sus ricos tesoros en parajes difíciles de encontrar, sus mulas cargadas de oro se enfermaron, debiéndose quedar en ese lugar donde escondió cientos de cargas de oro, qué nuestras gentes han buscado desde siempre. Las gentes de la vereda Las Cuatro de Ituango cuentan que sus antepasados contaban que doña María del Pardo, había pasado por allí con sus mulas y que en el camino que va hacia Santa Ana, había escondido sus ricos tesoros.

En la segunda mitad del siglo XIX, cuando empezaron a llega r a esta región, gran cantidad de colonos provenientes desde toda Antioquia, especialmente del norte y occidente antioqueño, muchos de estos se dedicaron a la guaquería, sacando grandes riquezas de las tumbas indígenas.

Varios sitios de Ituango fueron los más apetecidos por los buscadores de guacas: Cenizas, Palo Blanco, Santa Lucía, Pascuitá, la Falda del Río Ituango, Malabrigo, Guacharaquero, el sitio que se conoció en otros tiempos como el filo o colegurre, el territorio donde hoy está el barrio La Plazuela, entre otros, ya que estos eran lugares sagrados donde los indígenas enterraban a sus muertos.

Los descubridores de tumbas contaban numerosas leyendas: repique de campanas, sonidos de instrumentos musicales indígenas, conversaciones y otros.

Se contaba que algunas guacas traían desgracias y maleficios a los profanadores de tumbas.

En la visión de los tesoros de las guacas, las gentes mezclaron las leyendas con los mitos populares, especialmente con la madremonte, la patasola, el mohan y las creencias sobre brujas y duendes.Era un mundo mítico y legendario que se mezcló con la utopía y la realidad de los tesoros escondidos en las guacas.

De acuerdo con las creencias de las sepulturas indígenas “las guacas” alumbraban en determinadas épocas del año. Existe la creencia de que los mejores días para obtener las guacas con riquezas de oro, son el Viernes Santo y el primero de noviembre (día de las ánimas del purgatorio).

En el lugar donde se encuentra la guaca, se ve arder con llama de diferente altura y color. Si las llamas son rojas o amarillas significa “buen oro”; si el color es verde, hay posibilidad de otros elementos preciosos como esmeraldas; y si es azul la guaca solamente contiene huesos y cenizas.

Alrededor de las creencias en guacas, la gente creen en fuegos fatuos o luces fantásticas, qué van señalando la existencia de entierros y sepulturas.

Nuestros campesinos acostumbraban el Viernes Santo salir a observar hacia aquellos lugares que según las creencias ardían a eso de las doce de la noche, las gentes aseguraban que era común ver en Pascuitá y Palo Blanco, lugares ardiendo en llamas, las gentes señalaban el lugar y al otro día salían en busca del ansiado tesoro.

En la historia de Ituango se cuenta que a principio de los años 40 el sacerdote Luis Carlos Jaramillo Arango se empeñó en construir un santuario a la virgen en la parte alta del municipio, qué después se llamaría La Plazuela, para estos trabajos se utilizaban los presos municipales, resulta que un día en la esquina donde vive don Benjamín Correa, al estar cavando los presos-trabajadores toparon con una tumba de indio donde encontraron fuera de restos humanos, un gran tesoro todo en oro, éste fue utilizado para la terminación de la naciente obra.

En el Ituango de otros tiempos, sus primeros habitantes guardaban su riqueza en monedas de oro (morrocotas y libras esterlinas), las gentes no contaban con bancos o cofres de seguridad, entonces la forma de guardarlo era enterrándolo (de hay su nombre, entierro) ya fuera en la tierra, en una tapia, a la orilla de un camino, debajo de la raíz de un árbol que a la vez servía como seña, en muchos casos la persona fallecía y se llevaba a la tumba el secreto, lo cual llevo a que esta tierra fuera rica en entierros, se conocen muchos casos de Ituanguinos que de un momento a otro han cambiado su vida después de encontrar uno de estos tesoros contaban historias de Ituanguinos que escondían sus tesoros y al fallecer supuestamente quedaban “espantando” fue el caso en la Granja de Ángela Restrepo y Nicolás Bedoya

Al frente de la escuela Antonio Jota Araque en la carrera Santander cuando se estaban construyendo unas casas fue encontrado un rico tesoro representado en gran cantidad de monedas de oro(esterlinas); cuando se construyó la actual escuela de Palo Blanco, en las excavaciones se encontraron varios objetos de oro de origen indio, en la falda del río se han encontrado a la orilla del camino varios tesoros en oro, en el lugar donde hoy esta parte del comando de policía de Ituango y un conocido salón de billares, en los años setenta se encontró un rico entierro en oro, propiedad de un rico Ituanguino que por muchos años tuvo su almacén y en él una compra de oro.

En los años setenta los trabajadores del municipio de Ituango que realizaban unos trabajos en el sitio que se conoció como Cole-Gurre, creyeron haber encontrado una guaca de indio al encontrar unas pesadas vasijas de barro, fue tal la algarabía, que inmediatamente la noticia se regó como pólvora, ante lo cual el alcalde de la época bajó hasta el sitio donde estaban las vasijas de barro, el señor burgomaestre ordenó que las vasijas fuesen llevadas a la alcaldía al tercer piso donde estaba su despacho, las puertas de la alcaldía fueron cerradas, mientras en la plaza de Ituango se reunía gran cantidad de gente esperando que los recipientes fueran abiertos.

En el despacho del alcalde todo era nerviosismo, acompañado del jefe de obras de la época y su secretario se decidieron con un golpe de martillo abrir las 5 pesadas vasijas y cual sería la desilusión al encontrar sólo ceniza, algunos huesos y cientos de monedas de centavos de los años ochocientos.

Según la creencia cuando se encuentra un tesoro y hay mucha gente y con ello la envidia, éste se convierte en ceniza. Para que aparezca el oro en estos casos no puede haber envidia.En La Granja las gentes buscaban los “entierros de Alicia García y Gelo Patiño”, en Pió Décimo buscaban el entierro de Kiko Suárez y en La linda por Chontaduro buscaron y todavía se busca el entierro de Isaías Piedrahita.

Pero quizás el entierro con mas oro que buscaron por muchos años en Ituango fue el entierro de Polito Cifuentes (Apolinar de Jesús Cifuentes Macias) quien falleció en Ituango a la edad de 111 años en 1972, había nacido en 1861, Polito fue un rico hacendado en el Ituango de principios de los años novecientos, como jefe político del partido liberal, logró que solo a él se le dieran permiso para comprar oro en Ituango y Peque, entré los años 1930 y 1946,cuando Colombia era gobernado por este partido político (lo que se llamo la republica liberal).Cuentan que el entierro de Polito era transportado en 8 mulas, con una carga de unos 100 kilos por mula (800 kilos de oro).

Fueron muchos los sitios donde las gentes buscaban el entierro de Polito Cifuentes:la finca La Manga (arriba de la partida de Peque aun lado de la quebrada del Naranjo, también se decía que estaba en una casa de la Calle Ituango donde Polito, pasó sus últimos dias,finalmente el entierro de Polito nadie lo logro encontrar en Ituango a pesar de personas que gastaron noches enteras siguiéndole la pista, dicen que Polito lo dio a guardar un señor de apellido Guerra de Peque, qué lo habría enterrado por los lados de la vereda Montarron (limites de Ituango y Peque)

En el alto de La Ceja (ubicado a un lado del aeropuerto La Providencia), los arrieros Ituanguinos hablaban de que allí espantaban y en las noches veían luces y se aparecía la silueta de una cabeza de indio, los que salían a buscarlo sentían abrir una puerta de golpe y era tanto el susto que no había forma de resistir el miedo y se abandonaba la empresa. En este sitio del alto de La Ceja donde las gentes dicen que está el tesoro, es una peña y en lo alto de la montaña hay una cueva donde nadie ha podido entrar, dicen que en la cueva está el tesoro que es cuidado por una enorme serpiente, claro que hay otros que aseguran que parte del tesoro ya fue encontrado.

Otros sitios de sepulturas de indígenas en Ituango y donde hay asientos son: Lomitas el Turco, Agua Linda y Santa Lucía

En la época de la violencia política entre liberales y conservadores se cuenta la historia de un sacerdote que venía de Peque con una custodia de oro a fin de llevarla a Ituango, al pasar por el filo de Buena Vista, donde ya se divisa Ituango, vio gente y pensó que se la podían quitar, entonces en el filo de Buena Vista decidió enterrar la custodia de oro macizo y siguió su camino hasta Ituango, cuando regresó a buscarla no la encontró, desde esa época sus habitantes ven luces en las horas de las noches y escuchan quejidos, las gentes en la época del viernes Santo buscan la custodia.

En la finca del Recreo que fue de la Parroquia, don Antonio Piedrahita era dueño de un potrero donde pastaban sus bestias, la s gentes que bajaban por el camino hacia la finca La María decían que allí espantaban al ver una luz que hacía un recorrido y se asentaba en un llano llamado el potrero los asientos, a veces veían un niño sentado en una piedra a la entrada del mencionado potrero; alguien que pasaba por ese lugar en su mula sintió que ésta se asustó y el animal paró sus orejas decidida a no seguir, el hombre se bajó de la bestia levantó la piedra y allí encontró gran cantidad de morrocotas de oro.

En Ituango los habitantes del barrio la Plazuela decían ver a las doce de la noche una luz que bajaba y se asentaba donde hoy esta el coliseo Jaidukamá, más exactamente donde había un palo de zapote, fueron muchos los que se desvelaron con barra, pala y pica buscando ese entierro.Don Lino Marín rico Ituanguino tenia fama de haberse encontrado varios entierros.

En Santa Rita, las gentes que pasaban por Santa Rita Vieja en las partidas del camino que va hacia San Juanillo, decían que en las horas de la noche se les atravesaba un torito que les impedía el paso y hacía devolver al caminante, alguien que iba a pie al ver el animal no se asustó sino que por el contrario le hizo frente, el animal desapareció y en su lugar el hombre vio que algo brillaba, lo recogió y lo echó en su costal, siguió su camino, cual sería su sorpresa al otro día cuando revisó el objeto encontrado, vio que era un muñeco de oro macizo.Santa Rita ha sido tierra rica en oro,inclusive su fundacion se debe a la presencia del precioso metal,gentes que llegaban en busca de fortuna,la mina principal de Santa Rita es Santa Rita vieja,donde la mina es de veta,mas exactamente en el sitio llamado Cerritos. Pascuitá es un término indígena, dado que antiguamente fue sede de poblados de asentamiento de aborigenas, de cuya cultura aún existen vestigios, tumbas subterráneas y patios de indios, se comenta que en cercanías al poblado, se han hallado en un lugar denominado -Sepulturas-, argollas de oro y otros objetos de origen indígena.

La loma de Pascuitá sé caracteriza por tener unos terrenos ondulados y secos, circundados por los ríos Cauca e Ituango. Al frente aparece el imponente cerro de Umagá, completamente deshabitado, perteneciente a la vereda de San Luis. Al parecer allí existe un tesoro encantado, en la parte mas alta hay una ciénega, allí los indígenas celebraban sus ceremonias religiosas, que incluían el baño de su cacique ataviado por relucientes joyas de oro macizo.

Ituango ha sido una región rica en oro tanto de veta como de aluvión, en la región de Santa Rita, la quebrada de Sinitavé fue y es rica en el preciado metal, en esa región minas como Santa Juana y Los Tiestos (esta mina fue por muchos años de Berto Cuervo) fueron muy explotadas en otros tiempos.

En el año de 1938 según una monografía que publicó Pilsen Cervunión, en ese solo año en Ituango se avisaron 64 minas (es decir se denunciaron ante la autoridad competente).

A principio de los años setenta Ituango fue visitado por un helicóptero que aterrizaba en el patio de la escuela Antonio Jota Araque, con varios extranjeros interesados en una mina de oro ubicada en la quebrada del Naranjo, ésta mina fue descubierta y denunciada por el señor Aníbal Bermúdez, después de varias visitas de los extranjeros y de los análisis de suelos se llego a la conclusión de que la quebrada del Naranjo era rica en el preciado metal, pero parece que una falla geológica que allí se encontró no permitió su explotación, desde esa época se quedó el dicho entre las gentes de Ituango “tiene mas oro la mina de Bermúdez”.

Ituango fue un municipio minero, muchos de los comerciantes de la plaza tenían sus grameras y los domingos compraban el oro a los campesinos, comerciantes como don Ricardo Betancourt y Adolfo Trujillo, tenían sus compras de oro, en Santa Rita compraban oro: mellizo Chaverra, Juan Builes y Oscar García,En La Granja don Millo Jaramillo compraba oro, inclusive el municipio de Ituango hasta hace muy pocos años tenia código de compra registrado en el Banco de la República, lo que le permite a los municipios productores de oro, recibir regalías. (Sería bueno volver a la producción de oro, pues las minas siguen ahí). Sitios como la quebrada de Pená es rica en oro y los habitantes de esa región en los limites con Peque, tenían su batea y de ello vivían, en la historia más reciente de Ituango, en los años noventa se estuvo explotando una rica mina de oro en las vegas del río Cauca, inclusive se abrió un camino carreteable que bajaba por la finca el Líbano, ubicada en la mitad de la loma que de Pescadero va hacia los Galgos, su explotación se suspendió por que hubo un accidente (El Cauca se trago una chalupa con motor fuera de borda) y el orden público de la época también influyó para que se suspendieran los trabajos, ésta mina se llama “Sardina”

Otras minas famosas en Ituango fueron la mina del Socorro (arriba de La Granja) en la quebrada que lleva el mismo nombre, por Pascuita en Mal Paso estaba la mina Bencenuco,en los limites de Ituango y Taraza están las minas del río Man,en el río San Agustín esta la mina del “Guaimaro” por la América (Santa Rita) estaba lamina de “Chupa-Caña”,este es un cerro y el oro es de veta.

Los antiguos Ituanguinos tenían el siguiente dicho: “Mujeres, Mulas y Minas,ni el putas las adivina”

En el museo del oro en Bogotá hay varios objetos de oro encontrados en Ituango, entre ellos hay exhibido una especie de imitación de un cuadrúpedo (caballo) y una leyenda que dice: “Encontrado en la hacienda San Juan de Rodas de Ituango-Antioquia”.

Son muchas las leyendas que nuestras gentes cuentan sobre entierros, luces y explotaciones de oro en la rica región de Ituango.

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