martes, 26 de abril de 2016

Recordando la vida social en Ituango : heladerias, club social, discotecas ( Vida Nocturna, la calle peatonal Zona Rosa )

VIDA SOCIAL EN EL ITUANGO DEL AYER ...POR ROSA DELIA SEPULVEDA

El desarrollo y crecimiento de las relaciones humanas y sociales en las generaciones pasadas, presentes y futuras, han tenido, tienen y tendrán unos escenarios propios para el cambio de rutina por factores como el trabajo, el estudio, el manejo de familia, la política, los negocios, el deporte y las mismas preocupaciones, que conducen necesariamente al descanso, al esparcimiento, la relación, la recreación y el entendimiento con los demás estamentos de la comunidad.


El transcurrir de la vida nocturna en Ituango de la década de los años cincuenta para acá con espacios y lugares como heladerías, discotecas, griles, clubes y tabernas que han ofrecido una serie de condiciones necesarias para darle una rienda suelta a los sentimientos, alos gustos, a la tradición, a la costumbre, a la idiosincrasia, a los hábitos que terminaron por llevar a jóvenes y a adultos a interminables noviazgos y amoríos, pequeñas aventuras, chismes sin fin, matrimonios disueltos, noviazgos rotos, reconciliaciones, largas borracheras por que la música de carrilera, la romántica o sentimental o de despecho, requiebra el sentimiento y echa a rodar las lágrimas sin ningún atenuante.

El señor Sigifredo Correa fundó en Ituango, la primera heladería llamada “Las Flórez”, ubicada en la calle Berrio, donde hoy está la tienda de Don Suso Posada en la que tuvo que ver también el Señor Vicente Flórez, yerno del desaparecido Germán Duque. Más tarde, aparece en el marco de la plaza principal el café El Pilsen, dirigido inicialmente por Millo Zapata quien a su vez, trajo al primer piano a calle caliente y luego el señor Fidel Trujillo, trajo uno más a una cantina que funcionó en el local que sirviera de actividades a la heladería tropical, también desaparecida. Más tarde, se pasó a denominar heladería Central, de gran tradición en Ituango, igualmente con un piano y cuyo eslogan en la década de los años 60 era: “En Ituango, el primer sitio social” y administrado por muchos años por el Señor Javier Pino.

En la calle Santa Bárbara, sector que comprende el pasaje peatonal hoy, en un local donde fuera la residencia del señor Gabriel Muñoz, funcionó por un tiempo el club “El Arrabal”, llamado así por haber sido administrado por un señor apodado “arrabal”.

Más o menos a partir de 1973, se fundó la Cachipay, posiblemente, en honor o mencionando aquel pasillo, administrado en un comienzo por un señor Gustavo Mejía. Allí se contrató a un grupo de música que iniciaron los hermanos Ruíz, adoptando varios nombres, uno de ellos, Dimas 4, que estuvo integrado por músicos Ituanguinos como los hermanos Luz Edith y Pablo Emilio Espinal Morales, Darío Valle, Gonzalo Álvarez, Javier Gutiérrez Jaramillo, Margarita López David, Orencio Agudelo Granda, Román Monsalve, Guillermo Cardona “Pinocho”. Esta discoteca desapareció a comienzos de 1982. Así mismo, la heladería “Las Hilachas”, después denominada “El Infierno” y que estuvo administrada por Joaquín Arango”.

La Discoteca Grill Los Guaduales, fue fundada e inaugurada en la calle Berrío, los días 10, 11 y 12 de diciembre de 1983, con la animación del combo de Félix Álvarez, siendo orientada en un tiempo los hermanos Monroy. Así, sucesivamente van apareciendo, otras heladerías, tabernas o discotecas como Fuente de soda Palmeiras de Ituango en la esquina del actual comando de policía, administrado por el señor Noé Hernández y luego por el señor Mario Ortega Lopera, quien le cambió el nombre por el de “Luces de París”. Luego Los Camellos en Calle caliente, la Doreski, donde actualmente funciona la Ferretería Ituango, La Terraza, El Castillo, La Costa Azul, Candilejas, La Cascada, la Heladería Tropical, La Leo, La Orquídea, La Umagá, donde estaban los famosos “trenes del amor”, nombre dado en honor al Cerro de Umagá, por los lados de Pascuitá, Noches de Ituango, El Paraíso, Los Arrieros, El Oasis, Taberna Jaidukamá, Taberna Horus, Las Colinas, Fonda Mis Tapias, Remembranzas, etc.

Vale la pena evocar ahora cuando está cerca el fin del siglo y después que en el tercer milenio sean las nuevas generaciones sigann contando estas historias.

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