miércoles, 27 de abril de 2016

Historia en Ituango de don Ricardo Tobon luchador incansable y se desempeño en múltiples oficios Abuelo del arzobispo de medellin Las Obras quedan y la gente se va

RICARDO TOBÓN: LAS OBRAS QUEDAN, LA GENTE SE VA.

RICARDO TOBÓN: LAS OBRAS QUEDAN, LA GENTE SE VA.


Por: Gustavo Lopera Piedrahíta.

Don Ricardo Tobón fue un Ituangino de principos del siglo 20,un hombre visionario y progresista, que hizo su fortuna a base de luchay trabajo.Don Ricardo fue el tronco de una de las familias más queridas y tradicionales de Ituango, entre ellos destacamos a Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, del cual fue su abuelo.

Don Ricardo Tobón vivió estando muy joven en San Pablo del Riosucio en los limites del departamento de Córdoba, allí se dedicó al cultivo del caucho. Como los caminos eran tan difíciles de transitar y había escasez de bestias, Don Ricardo solía emprender con frecuencia una larga jornada de 5 días para sacar el caucho que cultivaba a Ituango, llevando a sus espaldas cuatro arrobas del preciado producto, le tocaba recorrer extensas y escarpadas montañas, con trochas muy largas e intransitables, hacía semejante recorrido con el caucho a sus espaldas, para poder venderlo en la cabecera municipal de Ituango, claro en esa época contaba con unos 20 años.

Con los ahorros que consiguió con la venta del caucho, se trasladó y residenció en un sitio baldío a unas dos horas del pueblo, el mismo que amplió comprando las dos únicas parcelas abiertas, que pertenecían a las familias Saldarriaga y Santamaría, respectivamente, el terreno tenía varias cascadas y chorros de agua, por lo cual, lo bautizó con el nombre de “El Chorrón”. Años más tarde, se anexó la vereda Singo y de ahí en adelante se conoce esta escarpada y linda región como Singo – El Chorrón, fue allí donde nació en el año de 1922, el gran artista y pintor Ramón Vásquez Arroyave.

Contrajo matrimonio en Ituango con la señora Clara Piedrahíta, unión de la cual hubo varios hijos, algunos muy reconocidos en Ituango en el ámbito de los negocios, allí en su finca con su trabajo levantó su familia. Como eran muy escasas las bestias caballares, tenía varios bueyes, que le servían para transportarse, además muy aficionado a la “caza” para ello contaba con su perra de nombre “Colombia”, que fue famosa en la región, por su sagacidad para coger conejos de monte y guaguas.

Una vez falleció Don Ricardo, su familia se trasladó al casco urbano y cada uno de sus hijos se dedicaron a crear sus propios negocios: Víctor Manuel, el mayor, conocido como “El mono Tobón” a pesar que no ingresó a la escuela, era respetado por su habilidad para leer y escribir, las cuatro operaciones de Matemáticas, las dominaba de memoria, pero era tanto su olfato para los negocios a base de trabajo y lucha llegó a convertirse en uno de los hombres más ricos de Ituango y alrededores.

Pero el “mono” fue un gran luchador de la vida, desempeñó múltiples oficios, en sus inicios fue sastre, talabartero, veterinario y tuvo por mucho tiempo una fábrica de jabón de lavar que él mismo bautizó “jabón Víctor”, fue socio de una mina de oro en los años veinte con unos amigos indígenas que le trabajaban, esta mina estaba localizada en la región de El Tinto – La Florida, en el camino hacia Peque, y se extendía hasta Orobajo en Sabanalarga. También “El mono Tobón” realizó una abertura de tierras en la región de San Pablo del Riosucio, hacia los años treinta, allí más de doscientas reses y una cría de bestias caballares y mulares entre las que se destacaban nombres como “La careta”, “La pólvora”, “La ceniza”, “La cerveza” y “La Filifile”. Más tarde, en la época de la violencia apareció por allí “La chusma”, se produjo el rapto de todos los animales, quemaron la casa y asesinaron a todos los trabajadores, excepto a su socio, el señor Luis Eduardo Carvajal, que sobrevivió a estas acciones. Esta finca pasó a manos del Doctor Jairo Correa Montoya y hoy su dueño es el señor Julio Ciro. Se le atribuye al “Mono Tobón” la invención de la zaranda para las labores del café.

Don Martín Tobón, otro de los hijos de esta familia, fue un gran comerciante en la conocida calle de “El Chispero”, allí tenía una tienda de abarrotes y una compra venta de café, negocio que prosperó porque en esa época no existía aún la compra de la federación de cafeteros, se cuenta que llegó a exportar café a Londres en Inglaterra; Rafael se dedicó a la administración de su tienda de abarrotes, Luis Enrique murió a temprana edad. Hicieron parte de la familia también Gilberto, Julia Rosa y Angelina.

Ya todos murieron, dejando en el municipio una huella de progreso digna de ser imitada por las generaciones siguientes. 

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