jueves, 21 de abril de 2016

HISTORIA DE LA VEREDA LA CANDELARIA BAJA DE ITUANGO

HISTORIA DE LA VEREDA LA CANDELARIA BAJA DE ITUANGO

LA CANDELARIA BAJA, EJEMPLO DE PROGRESO. HISTORIA.


Por: María Elisenia Areiza Madrid, exalumna del Centro Educativo Rural Candelaria Baja.

Javier de Jesús George Sepúlveda, Director Centro Educativo Rural Candelaria Baja.







Cuentan que entre los años 1840 y 1865 comenzaron los arrieros de Ituango a abrir camino y a transitar por esa región, como medio más directo para llegar al caserío de Santa Rita, lugar donde pudieron adquirir a mejores precios, las mulas para transportar productos como el fríjol, el maíz a Yarumal y a Medellín.

Con el correr del tiempo, se fueron construyendo las primeras casas al lado y lado del camino real, gracias a la llegada por allí, inicialmente de varias familias como los Yepes, los Areiza, los Betancur, entre otras; estos con tesón y a base de golpe de hacha, fueron desmontando la montaña selvática y la transformaron en unos terrenos para los cultivos de maíz, fríjol, plátano, yuca y árboles frutales. Al comenzar XX, llegaron más familias que aumentaron la población de la vereda. Muy pronto se dejó sentir la necesidad de educar a los jóvenes y como en aquel lugar no había una planta física para ofrecer el servicio educativo, entonces varias familias emigraron y se residenciaron en el corregimiento de La Granja y en otros casos, en el casco urbano de Ituango para buscar la transformación académica de sus hijos. Años más tarde, se creó la escuela en Guadual, donde acudieron los educadores, no obstante, la lejanía y el riesgo que ofrecía la quebrada del mismo nombre, que en época de invierno aumenta su caudal.

Viendo tan sentida necesidad, en 1975 varios padres de familia se reunieron para pensar y hablar y proponer la creación de una escuelita, gestión que realizaron ante la Administración Municipal, encabezada por el Alcalde de entonces, Gustavo Saldarriaga, quien visitó en dos ocasiones el plantel y el Director de Núcleo Educativo de La Granja, Gilberto Díez, éste último, quien por fin en mayo de 1980, envió a la primera educador de nombre Margarita Muñoz Berrío, natural de San José de la Montaña, iniciando labores en la casa de la familia Betancur Jaramillo, ubicada en la quiebra. Fue necesario crear dos jornadas por la gran cantidad de estudiantes, funcionando allí por unos dos años. En agosto de ese mismo año, se retira esta docente y es reemplazada por Lucía de Fátima Álvarez Calle, quien presta sus servicios desde agosto de 1980 a marzo de 1987. Más tarde, esta familia pidió la casa, entonces se pasó a laborar en el corredor de la vivienda de Luis Emilio Espinal, durante un año y tres meses, aproximadamente, soportando algunas incomodidades como las inclemencias del sol, después de las 12 del día y del invierno, en otras ocasiones. Se inició con primero hasta llegar al grado cuarto de primaria, pues ya habitaban por esta zona familias como los Balvín Balvín, Espinal Balvín, Graciano Martínez, los Posso, Ortiz Areiza, Sampedro Areiza, Molina Úsuga, Betancur Londoño, Yepes Betancur, Durango Betancur y los Jiménez, aspecto que ayudó al aumento del personal estudiantil.

Contando con el ánimo, entusiasmo y colaboración toda la comunidad a través de reuniones, convites para el acarreo de material de playa y la gestión de la misma educadora para lograr tan anhelado propósito, se logra iniciar la construcción de la planta física, compuesta de un aula, servicios y un patio grande, que fue entregada por el Comité de Cafeteros y la misma comunidad en marzo de 1983. Al retirarse esta educadora, es relevada por el institutor Gabriel Ángel González, quien estuvo allí de marzo de 1987 a abril de 1996, caracterizado por un espíritu motivador, orientador y de gestión, gracias a ello, se logró la construcción de un aula y apartamento. Más adelante, se adecua un espacio para la construcción de una cocina para el restaurante y la placa polideportiva. La institución recibe el nombre por parte de la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, basada en la misma denominación de la vereda. Otros educadores que han estado en este plantel son: María Teresa Bolívar, Fernando Elías Sucerquia Alvarez, Lercy Ester Monsalve, Alexandra Yepes, Humberto Ramos, Adiela Cardona Sierra, Xiomara Layos. El actual Director es Javier de Jesús George Sepúlveda, que llegó al establecimiento en marzo de 2005 y su trabajo se encaminó a gestionar recursos ante la actual administración municipal para remodelar y pintar darle mantenimiento al centro educativo, contando con la mano de obra de la comunidad. Otra tarea fundamental es organizar para el próximo mes de septiembre, la celebración de los 25 años de vida educativa con diferentes eventos, para rememorar y recorrer las palabras y hechos de maestros, benefactores, padres de familia, alumnos y otras personas que contribuyeron a la formación de esta comunidad. El actual presidente de la Junta de Acción Comunal es el señor Luis Emilio Rojas Piedrahíta. Cuenta con treinta alumnos de primero a quinto, servicio de educación nocturna para unos quince adultos y durante unos seis años, funcionó allí el programa SAT.

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