viernes, 31 de enero de 2014

recuerdos de un viaje de yarumal a ituango en el año de 1917 al igual se narra el paso por san andres de cuerquia (tomado del archivo del banco de la republica )

San Andrés de Cuerquia, marzo 24 de 1917
El 19 salí de Yarumal a las cinco y media. A poco de dejar el poblado se encuentra la quebrada de Yarumalito, bastante grande, la cual desde el punto en que la cruza al camino, como por puente natural, hasta casi una legua más arriba, viene cubierta por debajo de grandes piedras rodadas de las laderas vecinas en cataclismos prehistóricos. En largos trayectos esas piedras están cubiertas de tierra arrastrada por las lluvias y de vegetación.
El camino hasta la serranía que separa las aguas del río Nechí de las del Espíritu Santo es como los que conducen a Yarumal, de los cuales he hablado, y como éste atraviesa extensos y ricos potreros de suculenta grama, que alimenta millares de cabezas de ganado, de cualquier punto se puede ver claramente lo fácil que es llevar esa vía con pendiente casi insignificante, y aun acortándola de Yarumal a la montaña. Me dicen que ya está hecho el trazado y empezados los trabajos en ese sentido, pero nada vi de ello.
Mi propósito fue ir a Ituango pasando primero por San Andrés, pero en una casa en que había venta de licores, como en casi todas las de los caminos de Antioquia, se me engañó sobre la vía que debía seguir, probablemente porque se desilusionaron al ver que no me acercaba con el peón a consumir aguardiente. Después de andar más de una legua conocí el error por uno de los pocos pasajeros que encontré en la jornada, y resolví seguir directamente a Ituaugo y regresar por la población de donde escribo.
Desde aquella, serranía se baja por camino muy pendiente al río Espíritu Santo, invadeable cuando llueve, pero que desde hace poco tiene un buen puente. De allí se sube en las mismas condiciones en que había bajado, y siempre entre grandes fincas vestidas de ganado.", a otra alta serranía que separa la hoya de este último río de la del San Andrés, de mayor caudal, y ambos tributarios del Cauca.
De esta sierra se desciende costeándola como una legua y después por un espinazo casi vertical hasta un descanso formado por algo como una protuberancia que le sale y que no tiene superficie medianamente llana mayor de dos fanegadas. Allí hay unas doce casitas que forman calle.
Este caserío se llamaba antes Sepulturas y después La Dormida, Aguacate y Ochalí o la Bodega de Ochalí, pero su actual Cura, pues esto es viceparroquia, le cambió el nombre por el de San Antonio de Ochalí, y los vecinos han aceptado el bautizo. Hay allí modestísima capilla y Escuela de varones con 29 alumnos, y de mujeres con 42, Me observarán que cómo un poblado como aquél puede dar 71. estudiantes a las Escuelas públicas no habiendo por allí cerca más habitaciones porque en esas faldas casi no se encuentra plano suficiente para edificar un rancho sin hacer banqueos. A mí me llamó la atención eso allí y en San Juan de Rodas, y las Maestras me aclararon el punto diciéndome que los niños concurren hasta de más de legua y media de distancia, llevando la pobrísima ración que les sirve de almuerzo, y no regresan a sus casas hasta la tarde. Desde aquel lugar se ven descender de la cordillera torrentes más o menos grandes que forman cascadas de varios centenares de metros de altura. El Vicepárroco, recién ordenado, es un joven de origen boyacense, llamado Norberto Sandoval. Por Ochalí pasaba en tiempo de la Colonia el camino que conducía al puerto del Espíritu Santo, sobre el Magdalena.
De aquel corto descanso en adelante el descenso es por vía más estrecha y pedregosa, y tan pendiente que tiene que estar uno con cuidado para no ir a n abismo por la cabeza de la montura. Así anduve hora y media completa hasta llegar a la torrentosa quebrada de Ochalí, que baja de tumbo en tumbo por lecho lleno de grandes piedras. La, encontré, ya caída la tarde, muy crecida, de manera de no dar paso, y a esa hora emprendí el regreso al poblado porque por allí no hay un infeliz rancho, que de haberlo aun desocupado habría preferido pasar una mala noche a maltratar más las caballerías. La pasé no tan mal, pues encontré techo, y carne y café por todo alimento, y para las bestias pasto y caña.
Al día siguiente salí con un práctico que me enseñara el paso de la quebrada, pero ya la encontré delgadita como allí dicen, y la vadeé sin dificultad.
Se sigue por un largo trayecto por la ribera de la quebrada hacia su desembocadura en el San Andrés, por vía tan estrecha y abandonada, cubierta de malezas y obstruida por los árboles de los lados, que tenía que estar defendiendo la cara y el sombrero a cada paso. Sólo en el Putumayo, de Mocoa, para abajo, y en el Carare, había encontrado sendas tan obstruidas como ésta. En varios puntos hubo que hacer uso del machete del peón para que pasara la mula con los baúles ; en una cornisa muy estrecha y larga fue necesario descargar y pasar el equipaje a hombros , en otras el guía llevaba la mula de la brida y el peón la sostenía de la cola ; varias veces tuve que acostarme sobre la montura para pasar por debajo de troncos de árboles caídos.
Esto es camino departamental, camino de Antioquia, camino de la región en que nacieron el ilustre administrador Berrio y su digno hijo, actual Gobernador del Departamento. Por todas partes había encontrado puentes sobre torrentes casi secos en verano, pero que echan grandes avenidas en tiempos lluviosos, y de Yarumal para acá he pasado seis u ocho quebradas que los necesitan aun en tiempo seco para seguridad de los viandantes.
Muy poco más abajo de la desembocadura de la quebrada Ochalí hay un mal puente sobre el río de San Andrés, y por él se pasa a la ribera izquierda. A pocos pasos está la partida del camino de Ituango para San Andrés.
El río baja encajonado por altos cerros y forma veguitas cortas y tan angostas que la más ancha no excede de 500 metros. Por allí seguí río abajo por espacio de dos horas hasta su desembocadura en el Cauca, y siempre por camino descuidado.
En esa vega, como es la mitad del trayecto recorrido, está el rancherío de El Valle, de veintiséis casas de paja edificadas de manera que demarcan bien una plaza amplia con sus calles en los cuatro ángulos. No hay capilla, pero desde hace tiempo están levantadas las tapias de una que probablemente no se concluirá nunca, porque esto, a causa de su mal clima, decae todos los días. Hay Escuela alternada con 31 alumnos por junto.
Parece que allí era el asiento de los indios camíes. Segun todas las probabilidades fue en este lugar donde el Gobernador y conquistador Andrés de Valdivia fundó la ciudad de San Andrés, donde los indios dieron muerte a él y a 60 compañeros el 16 de octubre de 1574, y donde el conquistador Gaspar de Rodas, nombrado por la Audiencia Gobernador para suceder a Valdivia, vengó la. muerte de éste con una matanza general de indios. Machos viejísimos árboles frutales de diferentes clases, restos de antiguas cercas de piedra perdidas entre la maleza, la configuración y capacidad de la plaza y el hecho de no encontrarse en el curso del río San Andrea una vega tan amplia y tan bien defendida de las avenidas del río, enrobustecen esa conjetura, que, por otra parte, está a poyada por la tradición que se conserva entre los vecinos El lugar se llamó San Andrés, hasta que el Gobernador José Justo Pavón trasladó la cabecera, probablemente en 1853, al lugar en que hoy está, y desde entonces perdió el rancherio su antiguo nombre y empezó a llamarse El Valle.
En San Andrés había Cura en 1776, y de él hace referencias poco favorable don Francisco Silvestre, Gobernador de la Provincia por aquel tiempo.
De la desembocadura del San Andrés se vuelve a la izquierda para subir como un kilómetro por la ribera derecha del Cauca, por una cornisa angosta y peligrosa labrada en la roca, hasta el puente colgante llamado de Pescadero, que fue el primero que construyó el ingeniero José María Villa, siendo Presidente de Antioquia don Pedro Restrepo Uribe. Tiene allí el puente 53 metros de luz y una altura de 16 sobre el nivel normal de las aguas. El día que pasé por Ituango esta altura estaba reducida a 4 metros; tan crecido así estaba el río. En el invierno del año pasado el agua subió un metro sobre el puente, y se llevó todas las tablas del piso y gran parte del barandaje, como se ve por la fotografía que envío a ustedes. El daño ha sido reparado, pero no está libre el puente de ser destruido por otra avenida, y entonces las poblaciones de Itaungo y Santa Rita, y toda esa región, quedarán incomunicadas con el resto de Antioquia, porque ya no existen los bogas prácticos que montados en un palo pasaban a los viajeros las bravías corrientes de ese medroso río, que baja encañonado estrechamente entre rocas que sirven de base a lado y lado a altísimos cerros casi verticales.
El puente está a, 370 metros de altura sobre el nivel del mar, y en él no se cobra pontazgo. Observé que se balancea con el paso de una caballería por él, lo que muestra que esta primera obra del ingeniero Villa no tiene el mérito de la del puente da Occidente, que inmortalizará el nombre de este amigo, entre nosotros o que los estribos fueron falseados por las crecientes de 1916.
Allí empieza subida pendientísima de casi tres horas por entre la hacienda de San Juan de Rodas, que pertenecía hasta hace algunos años a don José María Díaz, hombre bueno entre los mejores de Medellín, y es hoy de don Jenaro Gutiérrez. Tiene la hacienda 18,000 hectáreas, y si se juntan las partes llanas de ella quizá no llegan a 18. Todo lo demás es extraordinariamente quebrado desde la. cima, de la cordillera hasta los ríos Cauca, e Ituango, que la limitan.
En uno de esos lugares llanos, que no tiene una hectárea de superficie, fundó el Conquistador Gaspar de Rodas la ciudad de San Juan de Rodas, La cual se arruinó prontamente por sus malas condiciones por los indios. Durante la Colonia y los primeros años del siglo pasado vegetaron por esas regiones pequeños poblados, hasta que en 1854 se dispuso que la cabecera fuera en Fandango, hacia el río Ituango, y como allí no hay agua potable cerca, dos años más tarde se trasladó al lugar que hoy se llama Ituango, donde hay la circunstancia de que también se carece de ese indispensable elemento, en términos que sólo en tiempo de lluvias llegan al poblado pequeñas corrientes, y en tiempo de seca tienen que ir los vecinos a la quebrada de Chapinero, a un kilómetro de distancia, a proveerse de agua para el consumo de las casas. Aunque chica, esta quebradita podría llevarse al poblado con poco gasto, pero es agua de mala calidad.
Don Elías Gutiérrez, hijo del dueño de la hacienda, me hizo quedar en ella a las dos de la tarde, en casa cómodamente edificada, en el lugar llamada Ojo de Agua, porque hay allí la excepcional circunstancia en esas lomas de nacer una sedienta fuente, el señor Gutiérrez me dispensó grandes atenciones. Ojo Se Agua está a 1,420 metros de altura, es decir, 1,050 más elevado que el puente, y sin embargo, de allí se sigue subiendo más de dos hora por empinadísima vía y por entre potreros de excelente grama hasta la cima del contrafuerte de la Cordillera Occidental, de donde se desciende por mal camino hasta un lugar adonde llega el que casi a nivel se ha empezado a abrir para descender de Ituango al puente. Este camino es angosto, lleno se conserva perfectamente, y tiene como legua y media de longitud. Costea un cerro muy alto, en forma de pan de azúcar, a cuya cima había que subir poco antes para bajar al poblado. En el lugar más alto de la hacienda hay una buena casa, y en ella una Escuela altérnala, a la cual asisten 23 niños y 27 niñas hijos de arrendatarios de la hacienda.
El Gobernador de la Provincia en 1776 calificaba de deliciosas las lomas de San Juan de Rodas, y por allí pasaba entonces el camino para ir al Magdalena.
La población de Ituango es chica, y me pareció que había prosperado poco en veintiséis años, entre otras razones por estar muy aislada y haber perdido durante cuatro años consecutivos las cosechas, a causa del invierno unas veces y de la langosta otras. Está edificada en un angosto y pendiente espinazo del contrafuerte, de manera que su plaza y sus calles son cómo las de Yarumal. Consta de doce manzanas no muy compactamente edificadas de casas de apenas regular apariencia. Está en construcción una grande iglesia de ladrillo. bastante elegante, que terminada haría honor a una capital de Provincia, y mientras tanto los oficios divinos se celebran en una humilde capilla. Se carece de luz eléctrica, que no se establecerá pronto por falta de una caída de agua cercana y por escasez de consumidores. No hay tampoco reloj público.
Por el aislamiento de Ituango no van allí forasteros, como no prueba el hecho de haber despertado gran curiosidad mi presencia y de estar su hotel completamente desprovisto de aquello que la, más infeliz posada de camino público tiene para atender a los viajeros. Están alojados allí el juez del Circuito y su Secretario, de la alcaldía es comensal el Alcalde, todos ellos forasteros, y es dueño del hotel el Secretario de la Alcaldía, y sin embargo no había tía él un candelero ni otro utensilio mas necesario y difícil de remplazar. Por eso puede juzgarse de lo que son la población y el hotel. Sin embargo, no hace mucho se erigió en cabecera de circuito y de notaria, y tiene telégrafo y correo nacional.
La principal industria es la cría y engorde y engorde de cerdos, de los cuales se sacan mensualmente unos 150 gordos para el interior. Además se se cosecha muchos frijoles y maíz. Hay varios cafetales pero no dejan mayor rendimiento porque el fruto tiene que llevarse a Medellín. en pergamino, y el transporte cuesta a $ 6 la carga cuando el buen tiempo hace transitables los caminos. El merado se celebra los domingos y mensualmente una feria de cerdos en día calculado para que los negociantes en ese ganado puedan llevarlo a la gran feria mensual de Yarumal.
Se benefician ala mes y tres veces por semana, 30 cabezas de ganado mayor y 94 cerdos.
Las rentas comunes del municipio se presupuestan en $ 13926-60 y las de instrucción publica en $ 946-60. las seis unidades destinadas a la instrucción publica de las veintitrés de las rentas Departamentales cedidas a los distritos producen $440-89. hay partida especial para sostener un alumno interno en la escuela de agricultura y veterinaria de Medellín se sostienen tres agentes de policía sin uniforme.
Las propiedades del municipio son una casa de dos pisos que hace de consistorial y donde no caben todas las oficinas publicas una cárcel insegura e incomoda y dos lotes para edificar escuelas, un pequeño hospital comprado con colectas de los vecinos manejado por un administrador en el cual se encuentran por termino medio 10 enfermos pues en el distrito se encuentra bastante anemia tropical, y vienen enfermos de los malos climas de las orillas del Cauca. En Hospital no tiene subvención alguna y se sostiene de caridad publica.
En enero de 1899 se creo la oficina de correos y telégrafos.
Hay una escuela de varones con tres maestros y 151 alumnos y una de mujeres con tres maestras y 172 alumnos las rurales son 4 alternadas una de niños y otra de niñas con 257 matriculados la propiedad raíz esta avaluada en catastro en $ 333.583 el censo de 1870 le daba a Ituando 1826 habitantes y el de 1812 modificado en 1916 le da 11922 habitantes ( el de 1918 le da 12518 habitantes poco mas por segregación del territorio), la atura sobre el nivel del mar es de 1570 metros y temperatura de 21 grados con posterioridad a la formación del catastro se segrego una parte del territorio para erigir el de Peque de manera que aquellas cifras son menores. En 1916 hubo 313 nacimientos, 147 defunciones y 50 matrimonios. De los nacimientos 48 fueron ilegítimos.

BARRIO SAN JOSE PARTE BAJA ESTE FUE EL ANTIGUO CAMINO QUE SE UTILIZABA PARA IR A EL ZACATIN LOS NARANJOS Y LA TRILLADORA


EL TEMPLO DE LA PARROQUIA DEL CARMELO DESDE EL AIRE


LLEGANDO A ITUANGO EN EL LUGAR QUE ANTES CONOCIAMOS COMO LA SECADORA NOS ENCONTRAMOS CON EL ESTADERO LOS MOLINOS


lunes, 27 de enero de 2014

homenaje al fundador de santa rita de ituango TOMADO DEL BLOG http://santaritadeituango.blogspot.com/

Ramón Eduardo Gómez Sierra un líder natural con vocación de servicio

Ramón Eduardo Gómez Sierra un líder natural con vocación de servicio

El 15 de enero de 1888 nació Ramón Eduardo Gómez Sierra en Pueblo Rico, en ese entonces, corregimiento del municipio de Jericó, Antioquia. Aunque sólo cursó los primeros cuatro años de básica primaria, muchas de las cartas y libros de cuentas que poseen algunos de sus hijos denotan su excelente caligrafía, redacción y conocimientos. Se sabe que desde su temprana adolescencia, junto con todos sus hermanos, trabajó con la familia Santa María, en sus propiedades ubicadas en Jericó al sur oeste de Antioquia y junto a su pueblo natal. En 1902, a sus 14 años, en plena Guerra de los Mil Días, se incorporó a una partida de colonos convocada por los Santa María, integrada aproximadamente por 80 personas, para posesionarse de unas propiedades adjudicadas, en planos, por el gobierno, como pago a deudas contraídas con dicha familia, ubicadas en el hoy corregimiento de Santa Rita de Ituango. Allí fijó su residencia permanente hasta el momento de su muerte, donde vivió con sus hijos de los dos matrimonios que contrajo. Lo acompañaron en su viaje de Jericó a Santa Rita sus hermanos: Clementina, Roberto, Heliodoro, Paulina, Mercedes Rosa, Alberto Elías, María, Laura, Inés y Alfredo. De la travesía colonizadora se pueden destacar muchas anécdotas que muestran las grandes experiencias que forjaron la personalidad tan inquieta, creativa y emprendedora de Ramón. Entre ellas, cuenta su hijo mayor Fabio, el paso del rio Cauca por el importante paraje llamado Pescadero donde las bestias de carga (mulas y caballos), tenían que atravesar el rio vadeándolo, es decir, cruzándolo en fila y amarradas unas con otras detrás de la más fuerte, la cuál debía ser dirigida y estimulada por un experto. En el cruce se ahogó uno de los caballos que transportaba una cantidad de oro muy importante. A pesar de no ser el mayor de los hermanos parece que fue el que ejerció mayor liderazgo en lo referente a las actividades familiares, económicas y sociales. Don Ramoné, nombre cariñoso que le dieron quienes tuvieron el placer de conocerlo, según un artículo publicado en el periódico El Colombiano el mismo mes de su muerte, fue casado en su primer matrimonio con Arnolda Sierra Loaiza, en el año 1918, prima hermana de él. Arnolda era hija de Roberto Sierra, prestante integrante de una de las familias fundadoras del pueblo. Era una mujer con muchas cualidades artísticas, como el canto y la interpretación de la lira. Tuvieron muchos inconvenientes porque el suegro de Ramón, que a la vez era su tío, temía que ella se trasladara a Santa Rita; al fin accedió después de dos años, al término de los cuales Ramón pudo llevarla junto con el primer hijo y algunos bienes que les otorgó el suegro. Sus hijos fueron: Ramón José, Antonio (fallecidos), Fabio y Margarita. Muerta Arnolda, contrajo matrimonio con Margarita Correa Estrada, en 1935. Ésta era la hija mayor de Pedro Correa, Amigo y socio de Ramón. De ésta segunda unión nacieron 10 hijos de los cuales hay 9 vivos. De mayor a menor son: Arnolda, Paulina, Gildardo, Leticia, Luz Elena, Cecilia (fallecida), Luis Carlos, Cecilia, Manuel y Amparo. En Santa Rita, Ramón Eduardo se destacó por ser un gran líder natural, siempre presente con sus ideas creativas en la solución de los múltiples problemas que ocasiona la vida de un pueblo ubicado entre la accidentada topografía Antioqueña y Colombiana. Sus amigos, compadres, familiares y paisanos, recuerdan con mucho entusiasmo su iniciativa e importantes obras para la comunidad debido a su gran solidaridad y espíritu cívico. Un gran e importante todero que ayudó a sacar adelante un pueblo muy pobre y necesitado de innumerables obras de orden físico y social. Ramón Eduardo, aparte de manejar negocios de almacén, abarrotes, farmacia y carnicería, también ayudó e implantó nuevas ideas en temas como la medicina, la castración de animales, la construcción de casas y techos, la forma de extinguir incendios, la iniciación y terminación del aeropuerto del pueblo, la pesca con dinamita. En esta última labor, era el único del pueblo capaz de armar la dinamita para que sirviera en la pesca artesanal. De cada una de estas labores, en las que fácilmente era el único capaz de ponerle su empeño y corazón, se derivan muchas historias que revelan ese gran personaje con la iniciativa necesaria para suplir las necesidades no sólo de una familia, sino también de un pueblo. Fabio Gómez, recuerda también, varias de estas historias, con orgullo y melancolía. En este momento Ramón Gómez se dedicaba a la venta de medicamentos para animales y personas del pueblo. Una tarde llegaron dos personas pidiendo un purgante, pero uno era para un niño, quien se encontraba muy enfermo, y otro era para un cerdo. Ramón distraídamente entregó el purgante equivocado a las dos personas. Al llegar a su casa con una gran intranquilidad, al pensar que de pronto se había confundido de purgantes, decidió mandar por una bestia y él mismo salir, a las 12 de la noche, a la vereda donde vivía la familia del niño. Alcanzó a llegar antes de que el purgante le fuera suministrado, salvándole así la vida, ya que la confusión había sido real. Por otro lado, al cerdo si se lo dieron, pero por su pequeña dosis ningún efecto le hizo. Las historias son muchas pero no se pueden quedar guardadas sólo en la memoria de cientos de personas que las conocieron, sino que también deben quedar plasmadas en escritos y relatos, aparte de los existentes.Paulina Gómez, la segunda hija del matrimonio de Ramón Eduardo y Margarita Correa, recuerda otra de estas, la cual tiene que ver con un incendio generado en Sinitabé, un paraje aledaño a su pueblo. Todo estaba muy tranquilo cuando de repente la gran humarada se comenzó a ver y Ramoné no tardo en reaccionar, porque si el incendio seguía, podía causar mucho daño y convertirse en un problema más grave. Lo que hizo fue llegar hasta la zona incendiada y comenzar a arrancar las matas y los bambúes incendiados, con sus propias manos, y así desviar el incendio hasta que éste mismo se extinguiera. El gran Ramón Gómez Sierra de la historia de Santa Rita, aparte de ser al principio el contratista, también prestó la ayuda material necesaria para acondicionar el terreno de los 880 metros de longitud por 60 de ancho de la pista de aterrizaje del pueblo. Las avionetas que llegaron allí, fueron el único vehículo rápido que lo comunicaba con las capitales Colombianas, ya que Santa Rita estaba incomunicada por carretera, situación que apenas se superó en el año de 1970 aproximadamente. De la misma maneracolaboró en la construcción del templo parroquial y ayudó a abrir caminos, a establecer la red telegráfica, que era el único medio de comunicación hacia la cabecera municipal y el país, lo mismo que obras relacionadas con el servicio de acueducto y el servicio de electricidad de la población. El pueblo siempre contó para todas las obras de progreso con su generosidad, su entrega incondicional, sus propios recursos y sobretodo su gran liderazgo para convocar a la población a las obras y eventos comunales. Se puede ver entonces que él fue una persona demasiado importante y relevante en el desarrollo y progreso del mencionado corregimiento de Santa Rita. Pero aunque casi todo el pueblo lo quisiera, y siendo el padrino de muchos de los hijos de los campiranos Santarriteños, también tenían dificultades. Un ejemplo, es la historia de una persona del pueblo que le debía la plata de un negocio y no le quería pagar. Se negó hasta más no poder y Ramón con su machete le propinó la famosa “aplanchada”, unos planazos, sin que pasara a mayores, en asunto de violencia y represión. Tuvo un accidente que es muy bien recordado por la mayoría de sus hijos. Fue mientras se hacia una de las grandes construcciones en las que colaboró. Estaba montado en su caballo cuando éste se resbaló y cayó sobre Ramón, en un barrial formado por la lluvia. Gracias a la ayuda de un campesino que pasaba por ahí logró incorporarse y recibir primeros auxilios. Con respecto a su gusto por la cultura, los conocimientos y la educación, su hijo Fabio, recuerda algunos asuntos bien interesantes. Por la década de 1930 contrató a Miguel Ángel Muñoz, quien era un hombre que además de bohemio, tenía muchas dotes intelectuales y artísticas, para varias tareas relacionadas con sus especialidades. Por ejemplo, le encargó que todas las noches le dedicara dos horas para que le leyera El Quijote. También lo contrató para que en la casa, que era muy amplia, organizara sesiones de tango, invitando a amigos y vecinos para que aprendieran dicho baile. Contrató a Antonio Jaramillo, ex seminarista, para que en la propia casa organizara un centro de enseñanza para sus hijos y vecinos, a nivel de estudios primarios. También contrató a la señora Julia Sánchez con dotes musicales y de teatro, para que organizara con personas interesadas, pequeñas piezas artísticas y ayudara en el conocimiento y expansión de obras musicales clásicas y cultas, para lo cual aportó algunos recursos. Con la convicción de que faltan muchos asuntos y anécdotas, por referir de una gran persona que existió, con esa fuerza propia de su liderazgo y vitalidad que lo impulsaba cada día a realizar actos de servicio y solidaridad con sus vecinos, familiares y ciudadanos, es necesario dar por terminado este pequeño homenaje, como una manera de rendir tributo a su memoria y destacar sus valores humanos y morales en bien de un pueblo y una gran familia. Por último hay que señalar, que Ramón Eduardo Gómez Sierra murió en Santa Rita de Ituango, el pueblo de sus afectos, el 22 de marzo de 1959, un Domingo de Ramos, por causa de un infarto fulminante; sin la presencia de su esposa y casi todos sus hijos, los cuales estaban en la ciudad de Medellín, donde él mismo los había enviado desde hacía más de un año, para fijar en esa ciudad su residencia definitiva.
Por: Ramón Eduardo Gómez Rueda(Hijo del Dr. Manuél José Gómez y Alba Rueda(Q.E.P.D.)
Con la colaboración del Dr. Fabio Gómez.
En la primera foto, está Ramoné y Chulo Granda, dirigiendo los trabajos de la pista de aterrizaje.
Segunda foto Doña Margarita Correa y sus nietos.
Hijas:Amparo, luz Elena, Leticia, Lola,Cecilia.

ITUANGO: PASCUITA PARAISO ESCONDIDO


EN EL ATRIO DE ITUANGO EN LOS AÑOS 1960 EL PADRE ARBELAEZ SACERDOTE CUAJUTOR DEL PARROCO DE LA EPOCA LUIS CARLOS JARAMILLO ARANGO AL FONDO SE VE LA ENTONCES ALCALDIA MUNICIPAL DONDE HOY ESTA EL COMANDO DE POLICIA




EL FERVOR RELIGIOSO DEL PUEBLO ITUANGUINO




INSTITUCION EDUCATIVA SEVILLA EN EL CORREGIMIENTO EL ARO DE ITUANGO


jueves, 23 de enero de 2014

UNA TRISTE NOTICIA PARA LA COMUNIDAD DE ITUANGO HAN CERRADO EL COLEGIO DIOCESANO JUAN PABLO SEGUNDO DESPUES DE SERVIR 25 AÑOS A LA EDUCACION DE ITUANGO AQUI UNA PEQUEÑA RESEÑA HISTORICA

 COLEGIO DIOCESANO JUAN PABLO II: 20 AÑOS EDUCANDO CON CALIDAD
Nos permitimos reproducir el texto del plegable de celebración de los 20 años del Colegio Diocesano Juan Pablo II, con un poco de historia de la institución, como un homenaje de reconocimiento a la labor cumplida en pro de la educación en nuestro municipio:


“ESCUELA APOSTÓLICA JUAN PABLO II”

"Mediante decreto Nro. 3 de 1988, el Excelentísimo Señor Joaquín García Ordoñez obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos, por la gracia de Dios y voluntad de la Santa Sede Apostólica, se crea la “Escuela Apostólica” de Ituango como filial del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino y bajo la protección de la Virgen Santísima.

Durante más de 20 años, la Institución ha venido formando innumerables jóvenes ituanguinos y de otras regiones del departamento en las tres dimensiones que han sido la guía para brindar una educación integral: Disciplina, vida espiritual y formación académica. Para tal fin, han sido nombrados como rectores, a través de la historia, un selecto grupo de sacerdotes diocesanos que con su testimonio de vida, entrega, perseverancia y dedicación le han dado continuidad a esta obra educativa durante 4 lustros.

Pbro. LISANDRO GUERRA ARANGO 1988 -1989
Asumió el cargo como primer rector de la recién fundada “Escuela Apostólica”, siendo a la vez, párroco de Santa Bárbara Ituango.
Con él un distinguido grupo de formadores, entre los que se encontraban el Pbro. Ernesto Gómez, Pbro. Héctor Gallego y el Dno. John Jairo Castañeda, quienes impulsaron las Institución con 20 estudiantes que llegaron a cursar el grado sexto.

Pbro. CARLOS MARIO GÓMEZ FERNÁNDEZ 1989-1990
Ya con 33 alumnos, inicia su labor como rector al lado del Pbro. Oscar Lopera como director espiritual, quien a la vez, era párroco de La granja.
En su tiempo como rector, habituó un campo deportivo para la diversión y el sano esparcimiento de los estudiantes.
Logró la aprobación de estudios de los grados sexto y séptimo por la Secretaría de Educación y Cultura del departamento de Antioquia

Pbro. HECTOR GONZÁLO ARANGO MAZO 1990 –1991
En compañía de los presbíteros Francisco Javier Londoño, Alejandro Múnera Tobón y Ernesto Gómez Echeverri logra la aprobación de los grados octavo y noveno con el apoyo de la Secretaría de Educación.
Logró el diseño del escudo y la bandera Institucionales.

Pbro. HÉCTOR AUGUSTO RÚA VÉLEZ 1992-1994
· Estuvo acompañado por los presbíteros Jhon Jairo Mesa como director espiritual y Ernesto Gómez como educador.
· Ese año se modifica el nombre de la Institución, llamándose en adelante “Seminario Menor de Ituango”.
· En el año 1993, es nombrado como director espiritual el Pbro. Gabriel Álvarez Cossio.
· El 24 de septiembre del 93, visita el seminario el señor escritor, cuentista, novelista, dramaturgo y poeta Fernando Soto Aparicio, quien plasma en el historial estas líneas: “Mi deseo es que todos quienes buscan la luz, la encuentren. No para sí solos, sino para que la comuniquen a los demás.

“COLEGIO DIOCESANO JUAN PABLO II”

Pbro. JOSÉ GREGORIO RODRÍGUEZ ABELLO 1995-1996
Realiza grandes mejoras en la planta física de la Institución entre ellas, la unidad sanitaria y la plancha donde actualmente se encuentra la biblioteca.
Se da la primera visita del nuevo Obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Osos Jairo Jaramillo Monsalve, acompañado del Vicario general Mario Álvarez y del Vicario de pastoral William Ruiz, quienes en reunión con el señor Rector y los párrocos del municipio, deciden cambiar la razón social de la Institución que en adelante se llamará “Colegio Diocesano Juan Pablo II”.

Pbro. FRANCISCO LUIS ÁNGEL FRANCO 1996-1997
Estuvo acompañado por el Pbro. Oscar Fernando Palacio Villa como profesor de Educación religiosa.
A partir de este año se permiten alumnos internos y externos.
Adecuó la placa polideportiva.

Pbro. OSCAR FERNANDO PALACIO VILLA 1997-1998
El colegio pasó de ser masculino a mixto y es el año que más alumnos ha tenido el colegio en su historia.
En el año 1999 se da la primera promoción de bachilleres.
Gestionó la construcción de la biblioteca.

Pbro. FRANCISCO SANTIAGO CALLE ROLDÁN 1998-1999
Fue rector durante un año, llevando las riendas de la Institución desde el municipio de Santa Rosa de Osos, sede de la Diócesis.

Pbro. MARTÍN HORACIO ZAPATA AMAYA 2000-2005
Promueve la probación de la básica ciclo secundaria y la media académica, mediante la resolución 8735 del 1 de noviembre de 2000.
Logra restaurar los techos del colegio y hace grandes aportes ornamentales a la planta física de la Institución lo que dio un ambiente alegre a la casa.
Inaugura la primera sala de sistemas del colegio.
Consigue que el colegio ocupe el primer puesto en las pruebas ICFES del norte antioqueño, acontecimiento que da gran renombre a la Institución.
Adquiere el laboratorio virtual.

Pbro. EDUIN ALBERTO SALAZAR GIRALDO 2005
Estuvo solamente 6 en la Institución. Posteriormente, fue nombrado vicerrector de la Fundación Universitaria del Norte.
Gestionó la consecución de 10 equipos para la adecuación de una nueva sala de sistemas.

Pbro. JORGE EDUARDO ARIAS SALAZAR
Adecuó la nueva sala de sistemas.
Cambió los uniformes de gala para los hombres y de educación física en general.
Realizó grandes aportes en la ornamentación de la planta física, entre los que se destacan el retablo de la capilla.

En la actualidad, se encuentra al frente del Colegio Diocesano “Juan Pablo II” el Pbro. Édison Alberto Echavarría Monsalve, oriundo del municipio de Liborina, quien asociado al cibercolegio, quiere impulsar la virtualización de algunas áreas, con el fin de formar a los estudiantes en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

El Colegio Diocesano Juan Pablo II, ha contado siempre con el firme propósito de educar a todos sus estudiantes en valores humanos y cristianos como los plasmados en el escudo institucional: “Virtud, fortaleza y ciencia”. Ha tenido como objetivo el buen rendimiento académico, de ahí que muchos de sus exalumnos sean desatacados universitarios y profesionales en la actualidad. Del mismo modo, es un orgullo reconocer que durante 20 años de servicio educativo se han graduado como bachilleres académicos 126 alumnos en 9 promociones. Es de recalcar que entre los exalumnos del Colegio se destacan los presbíteros Jhon Mario Mazo Palacio, Bernardo Rojas Piedrahíta y Nelson de Jesús Correa Mazo, que prestan en la actualidad sus servicios pastorales en nuestra Diócesis de Santa Rosa de Osos

Agradecemos a todos los directivos, docentes y personal administrativo que han pasado por la Institución, dejando huellas imborrables de sabiduría, esmero y dedicación; grandes maestros, amigos y consejeros que sin lugar a dudas marcaron la historia personal de cada estudiante que formó parte de esta comunidad educativa, algunos de ellos son: Pbro., Héctor Gallego, Pbro. José Alejandro Múnera, Pbro. John Jairo Mesa Loaiza, Pbro. Gabriel Jaime Álvarez Cossio, Pbro. Iván Darío Suárez, diácono John Jairo Castañeda Toro, Fernando Alonso Calle, María Celina Arango, Álvaro Andrés Balbín, Jesús María Herrera, Luís Eduardo Montoya, Heriberto Lopera, Delaskar Morales, , Pablo Felipe Ardila, Luís Fernando Upegui Cardona, Julio Hernán Chancí, Víctor Danilo Álvarez, Víctor Hugo Graciano, Miguel Ángel Moreno Loaiza, Jaime Rodrigo Castrillón, Heriberto de Jesús Arango Rodríguez, Arturo Moreno Areiza, Germán de Jesús González, Fabián de Jesús Mejía, Orlando Bonilla Sánchez, José Miguel Usuga Castro, Edwin Noraldo Espinal Balbín, Moisés de Jesús Guzmán Pérez, Luis Alfonso Molina, Alba Regina Bedoya, Gil Francisco De Hoyos Soto, Moisés de Jesús Guzmán Pérez, Jesús Iván Graciano, Diego Fernando Roldán Gómez, Oscar Alonso Cardona González, Víctor Hugo Castro Marín, Nubia Restrepo Roldán, Pax Zulima Bastidas Portocarreño, José Alcides Jaramillo Valle, Diego Alberto Piedrahita Marín, Gloria Elena Toro Giraldo, Jorge Jaime Paredes Gómez, José Donaldo Areiza Macías, Astrid Elena Mena Córdoba, Girleza Enid Álvarez López, Liliam Yepes Betancur, Claudia Patricia Henao Patiño, Mónica María Muñoz Muñoz, Deissy Alejandra Machado Marín, Miriam Monsalve Sierra, Olga Lucía Carvajal Zapata, Jorge Bairon Espina Balbín, Lucelly de Jesús Agudelo Mazo, Eugenia de los Dolores Álvarez Calle, Luis Albeiro Montoya Londoño, Víctor Rojas Piedrahíta, Miriam Bohórquez Jaramillo, Jorge Elías Giraldo Restrepo, Edgar Fredy Herrara Jaramillo, Dora Elena Agudelo Upegui, Fernando Graciano, Gabriela Patricia Areiza Tobón, Ana Rut Arenas Caro, Carlos Mario Montoya, Hugo Alejandro Espinal Marín, Víctor Hugo Muñoz Areiza, Karen Patricia Almanza Méndez, Duque, Roger Giovanny Chica Jaramillo,

Dios bendiga a todos los que han contribuido al crecimiento, sostenimiento y calidad del Colegio Diocesano “Juan Pablo II” en sus 20 años de labor formativa.

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LA EDUCACIÓN ABRE LAS PUERTAS AL MUNDO DE LA CIENCIA, AL MUNDO DE LA VIDA Y AL PLENO DESARROLLO DEL SER HUMANO

El Colegio Diocesano Juan Pablo II, desde sus albores, ha tenido como norte, una formación integral, fundamentada en los derechos y deberes del ser humano y en los valores que fortalecen su dignidad y lo llevan a ser miembro activo de una sociedad que espera y necesita personas que aporten a una auténtica convivencia.

Concientes de que Ituango es una tierra privilegiada por el Señor, debido al gran número de sacerdotes y religiosas que en este territorio nacen época tras época, el colegio Diocesano funcionó en sus inicios como seminario menor y durante 10 años brindó oportunidad a muchos jóvenes, más que todo campesinos, quienes escucharon el llamado del Señor.

Posteriormente, ofreció el bachillerato a jóvenes de ambos sexos de la comunidad, viendo la necesidad de una formación en valores religiosos, morales, éticos, y sociales, teniendo como paradigma, seguir las enseñanzas de Jesús.

El 23 de abril del presente año (2008) celebramos en nuestra Institución 20 años de existencia; 20 años que se deben al esfuerzo inmensurable de cada directivo y profesor del Colegio, de cada estudiante que ha sabido llevar en alto el nombre de la Institución, de la comunidad ituanguina; al incansable batallar de la Diócesis de Santa Rosa de Osos a la cabeza del Insigne Obispo Jairo Jaramillo Monsalve, que jamás ha escatimado esfuerzos para que nuestro Colegio siga siendo el “segundo hogar” de nuestros hijos. Y, sobre todo, no podemos olvidar el estandarte que va a la cabeza y que recorre cada uno de los rincones de nuestra Institución velando por la formación íntegra de nuestros hijos e invitándonos a vivir como familia diocesana, es líder, el guía, el norte… aquellas cinco letras que reúnen todo el universo ¡JESÚS!

BLASINA OMAIRA PALACIO
Madre de familia

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EL COLEGIO DIOCESANO JUAN PABLO II, ORGULLO DE ITUANGO

Para todos los Ituanguinos es un orgullo contar con una Institución Educativa como el Colegio Diocesano Juan Pablo II y hoy cuando está cumpliendo veinte años de fundado no podemos ser ajenos a reflexionar sobre lo que esta importante Institución ha sido para la educación en nuestro municipio.

Cuando el padre Edison me pidió de manera amable que como alcalde escribiera unas noticas sobre esta efemérides que hoy con alegría celebramos, me dio mucha alegría pues como Ituanguino y como nativo del barrio La Plazuela donde está ubicada esta Institución he sido testigo de la historia del colegio y si mi mente regresa a mis años de juventud recordar que esta hermosa casona construida toda de tapia por don Carlos Morales y por encargo del recordado sacerdote Luís Carlos Jaramillo Arango, fue inicialmente el refugio de niñas Juan XXIII, allí se educaron cientos de niñas de escasos recursos y provenientes del campo Ituanguino, el padre Jaramillo trajo una comunidad religiosa para que administrara la Institución, a mi me tocó conocer a las hermanitas de la Anunciación y a la inolvidable hermana Berenice de la Eucaristía que nos “alcagüetiaba” a los muchachos de la época permitiéndonos utilizar las instalaciones para nuestros juegos, además que nos dejaba coger zapotes en un frondoso palo ubicado donde hoy esta la cancha del colegio, cuando el padre Jaramillo fue trasladado de Ituango la institución empezó a decaer, se fue también la hermana Berenice, las pocas niñas que quedaban fueron trasladadas a un local que tenia la parroquia donde hoy esta la calle peatonal, mientras tanto en unos salones de la institución se dio inicio a la escuela Juan XXIII que luego fue llevada a su sede actual en el barrio el Carmelo, en los años ochenta se crea la parroquia del Carmelo bajo la dirección del Padre Ernesto Gómez y mientras se construye el actual templo la naciente parroquia tiene su sede en estas instalaciones, me haría largo en contar todo lo que significó para el barrio la llegada de ese gran líder como Ernesto Gómez, cuando es concluido el actual templo la parroquia deja esta sede y mientras tanto el padre Lisandro Guerra párroco de Santa Bárbara, había iniciado en estas instalaciones el Seminario Menor Juan Pablo II que fue el inicio de esta importante Institución Educativa que hoy es orgullo de nuestro pueblo.

En estos veinte años recuerdo a sacerdotes que han pasado por la institución dejando cada uno su huella: los sacerdotes Oscar Palacio, Francisco Ángel, Gregorio Rodríguez, Martín Zapata, Jorge Arias y hoy el Joven padre Edison , a todos ellos, a los educadores y a los que de pronto olvido unas gracias a nombre del pueblo Ituanguino por esta bonita Institución que nos han regalado y que esperamos que por siempre permanezca en nuestro municipio, también el agradecimiento a ese gran líder espiritual que tenemos en el norte de Antioquia monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, ya que ha sido fundamental para que la Institución esté cumpliendo hoy estos veinte años brindando educación a nuestros jóvenes.

De nuevo mis parabienes y felicitaciones a la comunidad educativa del Juan Pablo II, a los padres de familia y que sepan que cuentan con mi apoyo total para que esta institución siga siendo orgullo de Ituango

CARLOS MARIO GALLO MACHADOAlcalde de Ituango

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RECORDAR ES VIVIR…

Todavía recuerdo como si fuera ayer esos días en los que imploraba por que el año terminara, esos días en los que levantarme para ir al colegio era casi una tortura, esos días en los que la única motivación era saber que pronto terminaría.

Quería estar rodeada de gente llena de ilusiones, quería sentirme aceptada, quería estar en un lugar donde no me sintiera juzgada. Sólo deseaba que se acabara; añoraba, como solía pensar, dedicarme a “lo mío”, empezar a hacer mi vida. No quería estar allí.

Hoy al mirar atrás y recordar esa época, lo único que puedo hacer, es reír; reír y sonrojarme…

La verdad, extraño demasiado el lugar donde la competencia era sana, ese lugar donde las “malas intenciones” de las personas, ahora que lo recuerdo, parecen un chiste, ese lugar donde jugaba a las escondidas en la biblioteca, ese lugar donde podía estar segura de lo que era, ese lugar donde mi vida empezó, ese lugar donde podía ser yo.

Infinidad de noches he soñado con las clases de matemáticas de Oscar, con los exámenes estresantes de química con Molina, con los golpes de “Carreño” en la repisa del salón, con las peleas y las miles de visitas que mi mamá hizo a la rectoría…

La verdad, estoy segura que esos sueños que cada vez me hacen reír más, son la muestra del deseo gigante de poder volver, de estar en ese majestuoso lugar al que quiero y extraño tanto. Esos recuerdos dejan ver las ganas de estar en el lugar que dejó personas importantísimas en mi vida. Esos sueños, son ese deseo de poder volver y decirle a las personas que estuvieron allí conmigo: “GRACIAS”.

Gracias por moldear la persona que mi papás hicieron de mí, gracias por hacer crecer esos deseos de ser alguien, gracias por enseñarme a soportar los golpes duros de la vida (y por dármelos a veces), gracias por ayudarme a ser fuerte, gracias por enseñarme mil cosas que hoy hacen de mí la persona que soy.

LAURA PÉREZ ARENASEx alumna de la Institución

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REMEMBRANZA
Empezaba apenas el año 1996, cuando por circunstancias de la vida que aun no logro comprender, siendo 20 de enero llegué a trabajar a este lugar como profesor de Ciencias Naturales e Idioma extranjero Inglés, al mismo tiempo que desempeñaba el cargo de Coordinador de Disciplina , bajo la tutela del presbítero Francisco Luís Ángel Franco como rector.

El colegio Diocesano, que para aquella época se llamaba Escuela Apostólica Juan Pablo II, contaba sólo con algunos alumnos de sexo masculino y hasta el grado noveno, por cierto era muy poco personal , no llagaba a 60 estudiantes .

Han trascurrido tantas cosas en estos doce años que llevo de formador en este lugar que para contarlas todas se necesitaría un libro , aquí sólo narraré algunos detalles de mi estadía en esta morada.

Recuerdo muy bien cuando llegué una casona vieja y despintada, llena de agujeros y telarañas, pero sus dirigentes poco a poco, quien más quien menos, no sin esfuerzos, han logrado darle otra cara. Hoy luce elegante y con altura a la medida de los buenos colegios; así, por ejemplo, es innegable el gran servicio y proyección a la comunidad que presta la sala de INTERNET, donde poco a poco los alumnos y personas de la comunidad ituanguina se van enamorando de ella y la utilizan para realizar sus cursos básicos y profesionales.

Esta institución pequeña, ha hecho historia, ya cuenta con algunos profesionales que se graduaron acá como bachilleres ( Promoción 1991, la primera ), odontólogos, psicólogos, sacerdotes, maestros y otros que están a las puertas de lograr otro titulo . Y así, la gran mayoría de alumnos que han pasado por aquí, de alguna modo son hombres y mujeres con perfil social, económico y religioso muy positivo lo que llena de sano orgullo a sus dirigentes y educadores.

Sabemos que esta es una comunidad pobre y como tal le cuesta mucho el sostenimiento de los muchachos en una Institución en la que es necesario pagar una pensión, sin embrago notamos el gusto con que los padres de familia sufragan los gastos del estudio de sus hijos, todo porque le ven sentido a la formación que aquí se brinda.

Como mencionaba antes, he sido testigo del paso del tiempo a través de la historia y he visto cómo cambian las cosas; he visto el afán y la preocupación de cada sacerdote, que aquí llega, por dejar muy en alto la capacidad de la pastoral Educativa de la Diócesis, la cual siempre está buscando mejorar la calidad humana, social y espiritual de sus feligreses; también he sido testigo de sus sufrimientos, afanes y preocupaciones por continuar con la labor educativa del colegio que desde el 2003 para acá, año tras año, parece que se cierra ; sin embargo, es tanto su afán, su ingenio y creatividad , su interés por la educación, que aunque varias veces ha estado esta frágil navecilla a punto de hundirse en los remolinos de la vida, vuelve y se levanta con nuevos deseos y nuevos ánimos . Esperan todos los habitantes de Ituango, interesados en el Colegio Diocesano, que esta nueva administración no sea la excepción.

Espero con toda honestidad que esta pequeña grey educativa nacida en 1988, como el grano de mostaza que narra la parábola del Evangelio de San Mateo, la cual pinta un comienzo insignificante y un final desbordante , sea una fuerza trasformadora en la historia de forma irreversible , que siga sirviendo al municipio y dando frutos abundantes.

LUIS ALFONSO MOLINA MAZODocente"

Escríbanos a:

coloniadeituango@gmail.com, coloniadeituango@hotmail.com

1 comentario:

Luz Albanny Osorno Zapatadijo...
Me convoca a escribir este comentario el felicitar al Colegio Diocesano Juan Pablo II en su aniversario, deseándole cumpla muchísimos años más "EDUCANDO CON CALIDAD"; y que bueno es decir esto con la convicción de que no responde sólo a un eslogan para la celebración de sus 20 años, pues como exalumna tengo la experiencia de que es una realidad. Ojalá el encuentro que día tras día tienen directivos, docentes, estudiantes y padres de familia, fortalezca a la Institución y la inste a la continuidad en la promoción de los valores, la buena educación y el planteamiento de que la superación personal es más gratificante cuando está al servicio de la comunidad.
Me siento orgullosa de haber hecho parte de esta familia diocesana, y de conservar en la memoria el transcurrir de 5 años en los que el despertar cada mañana me remitían al quehacer académico dentro de aquella antigua arquitectura, y a la convivencia con alrededor de cien compañeros, a los que reconocía no por compartir el grado sino por ser del Diocesano y tener solapadamente ideologías, actitudes, proyectos de vida...en común, eso mismo que aun hoy nos hacen ver a alguien e identificarlo "¡ve! del diocesano".

En fin, que Dios derrame miles de bendiciones sobre nuestro Colegio y sobre nuestro municipio.

Luz Albanny Osorno Zapata
Exalumna Colegio Diocesano Juan Pablo II

TEMPLO PARROQUIAL DEL CORREGIMIENTO DE LA GRANJA DE ITUANGO




TEJADOS CENTENARIOS DE ITUANGO EN LA CONOCIDA CALLE DEL CHISPERO




ASI SE PILA EL MAIZ EN EL CORREGIMIENTO EL ARO DE ITUANGO


miércoles, 22 de enero de 2014

ES LA MAS IMPORTANTE INSTITUCION EDUCATIVA DE ITUANGO FUNDADA EN EL AÑO DE 1935 SU PRIMER RECTOR JOSE MARIA BERNAL YA AFINALES DE LOS AÑOS 196O SE FUSIONO CON LA NORMAL DE SEÑORITAS PATROCINIO DE SAN JOSE Y DIO PASO AL COLEGIO PEDRO NEL OSPINA COMO LO CONOCEMOS HOY

YO AYUDE A FUNDAR EL LICEO PEDRO NEL OSPINA
DICE DON BERNARDO BUSTAMANTE

YO FUNDE EL LICEO PEDRO NEL OSPINA EN 1935

EN ITUANGO


Don Bernardo Bustamante, jubilado del Sena y con 82 años a cuestas nos cuenta orgullosamente:En 1935 nos unimos varios amigos y fundamos el Liceo Pedro Nel Ospina.Entre ellos, recuerdo al Doctor Miguel Ángel Vera, Fabio Cárdenas, Darío Duque,Pepe Zapata, los Cuervo, Roberto Trujillo, Jorge Agudelo Botero, los Orrego que vivían en el río Ituango donde estaba la planta de la luz, entre otros ....
El local que se escogió fue una casa situada a la salida para La Granja.El primer profesor y rector fue don José Maria Córdoba y el liceo funcionaba con primero y segundo bachillerato.Eramos mas o menos unos veinte alumnos.Cuando termine segundo bachillerato me puse a trabajar como telegrafista en Ituango y después en Santa Rita
De la tierra Santariteña recuerdo sus paisajes tan hermosos, la Hermosa y la Hermosita, a los Builes familiares del obispo, a Maria Luisa Gonzáles, a los Roldan,Morenos.En fin que tierra tan hermosa!
De mis recuerdos de Ituango tengo presente cuando se desafiaron liberales y conservadores para pelear en la plaza.Los liberales bajaban por el Chispero y los conservadores subían por Cuatro Esquinas.
El padre Julio Tamayo se hizo en la mitad de los dos bandos y no los dejo pelear.Me toco viajar a pié de Ituango a Yarumal acompañando a mi papa Kico Bustamante y a mi tío Felix.Ese viaje duraba 4 dias,en la carga llevábamos café y fríjol y para Ituango nos devolvíamos con viveres,ropa,paño inglés, seda legitima,sardinas,etc.Tambien a veces, mi papá traía aguardiente y ron en toneles, recuerdo con tristeza que mi padre murió en 1924 debido a una enfermedad que le dio al meterse acolarado al río San Andrés a sacar una mula.
Recuerdo que en el parque había 4 mangos hermosísimos y cuando íbamos para la escuela un policía subía los cogía y nos lo regalaba.
Entre la gente que se crió conmigo estaban los Castañeda Leal que luego fueron médicos muy prestigiosos y fundaron a Pro familia.
También estaban los Cuervo, leónidas y Rodrigo, los Hincapié, los Mazo y Bernardo Duque, de el pueblo recuerdo la farmacia de los Acevedo y la de don Miguel Echeverri, los almacenes de don Manuel S Cardenas,el de los Restrepo,el de don Jesús Calle,el de don Tomas Palacio y el de don Pepe Tobon.Tambien estaba Marcos Correa,que procesaba el cuero para hacer correas y carrieles.
Recuerdo cuando se inauguró la planta de la luz, ésa fue una gran fiesta, fue mas o menos en 1930.En ese tiempo fue famoso el burro de mi tío Jesusito que lo amarraban a de uno de los palos de mango de la plaza, los muchachos lo molestábamos y mi tío lo alquilaba como padrón.Daba unas mulas muy hermosas.Tambien mi tío tenia finca en Cuchilla Ancha.
Cuando piernipeludo me toco ir al “Cielo” y a “Rancho Largo”.Había muchachas muy hermosas, pero la mas famosa era Mela.
Me case y tuve 14 hijos, todos profesionales y a ellos les he inculcado el amor a mi tierra.Mi mayor ilusión es algún día volver

ESTA CASA ESTABA UBICADA EN EL FILO DE LA AURORA Y FUE CONOCIDA POR QUE SU DUEÑA LA SEÑORA OCTAVIA VENDIA CHICHA DE MAIZ LA CASA YA NO EXISTE SOLO QUEDA EL RECUERDO




LA RICA Y FERTIL REGION DE PASCUITA




MIRANDO A ITUANGO DESDE LA CUPULA DE LA IGLESIA DE SANTA BARBARA


#Vertedero HidroItuango