lunes, 29 de octubre de 2012

UN GRAN CULTIVO.............PAISANOS QUE SE DESTACAN


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EN LOS JUEGOS DEPARTAMENTALES, ITUANGO LE CUMPLIÓ AL NORTE Y BAJO CAUCA.


Por:   Luis Albeiro Montoya Londoño.
          Corresponsal de Heraldo del Norte en Ituango.

Durante cinco días los habitantes de este alejado municipio del norte antioqueño, disfrutaron de la versión XXXV de los Juegos Departamentales, zonal del Norte y Bajo Cauca, en  el que participaron unos 1550 deportistas de los municipios de Angostura, Briceño, Cáceres, Campamento, Carolina del Príncipe,  Caucasia, Donmatías,  El Bagre, Gómez  Plata, Guadalupe,  Ituango, Nechí, San Andrés de Cuerquia, San José de la Montaña,  Tarazá y Toledo en  disciplinas  deportivas como Ajedrez, Atletismo, Baloncesto, Fútbol, fútbol de salón, Tejo, Tenis de Mesa y Voleibol, contando con  escenarios como  el aula múltiple de la Institución Educativa Pedro Nel Ospina, el Colegio Diocesano Juan Pablo II, la sección  Emiliana Pérez Orrego, el coliseo Jaidukamá y su cancha de Tejo,  la cancha municipal de fútbol  “Jairo Cifuentes Cataño”, la  entrada del pueblo, calle del Hospital, la placa polideportiva de El Carmelo, sector de Chapineros y el teatro en la casa de la cultura “Nelson Acevedo Cárdenas” donde se desarrollaron talleres de Juego limpio, deporte y medio ambiente.

Gracias a la confianza depositada por parte de la gobernación, “Antioquia la más educada”, representada por Indeportes Antioquia, a través de la Subgerencia de Fomento y Desarrollo Deportivo, encabezada por el Asesor de Eventos, Héctor Darío Gómez Grajales,  el   patrocinio del Instituto para el Desarrollo de Antioquia – IDEA –  y la Asesoría de Comunicaciones, oficina de Prensa en representación de  Armando Arcila Monsalve; la actual Administración Municipal que encabeza el Doctor Jaime Elías Montoya Londoño, logró conformar un gran equipo de trabajo liderado por el dinámico paisano, Jorge Raúl Gallo Machado, Coordinador General,  Mario Alberto Galvis Vides, Director del Ente Deportivo;  Johny Alexander Giraldo Cortínez como Coordinador Logístico,  con el acompañamiento de Vanesa Jiménez Silva;  César Augusto Gallo Machado como Coordinador de Alojamiento;  Doña Celina Yepes Arias, encargada de la alimentación y todos sus colaboradores;  Jorge Elías Giraldo Restrepo en la Coordinación del Protocolo y comunicaciones,   con educadores y otras personas colaboradoras;   Sandra Betancur como coordinadora de la empresa de Aseo y el equipo de  educadores ambientales, celadores y docentes de la Institución Educativa Pedro Nel Ospina y los jóvenes diseñadores del sector litográfico John Fernando Valderrama y Juan Carlos Giraldo;  se logró un éxito rotundo en la parte organizativa, por el compromiso, responsabilidad y trabajo de todos,  destacándose el buen clima, el  estado de los escenarios deportivos,  la asistencia, la animación  y el  comportamiento del público.

En el plano netamente deportivo,  el ganador general de las justas, fue el municipio de Caucasia con  216 puntos, con segundo lugar para Santa Rosa de Osos con 148,  en tercer lugar para El Bagre con 136, el  cuarto lugar para Donmatías con 117 y el quinto  para Ituango con 56 puntos.  Todos los campeones en las diferentes disciplinas, acudirán a las finales departamentales en el mes de diciembre en Yarumal.  En el juego limpio, Gómez Plata se llevó el primer lugar, San Andrés de Cuerquia e Ituango, ocuparon  el segundo y tercer puesto respectivamente. 

Cabe recordar que entre el 3 y el 7 de octubre de 2000, se llevaron a cabo aquí mismo, la versión XXIII de los Juegos Regionales “Indeportes Antioquia – EADE – Edatel;  los XXVII Juegos Intercolegiados del Norte y Bajo Cauca del 17 al 21 de agosto de 2004 y los XXX Juegos Deportivos Departamentales “Indeportes Antioquia del Norte y Bajo Cauca, entre el 15 y el 19 de octubre de 2007, certámenes estos,  que le dieron a nuestro municipio el mérito y  las condiciones apropiadas en todos los aspectos  para ser  sede nuevamente de un evento deportivo de esta naturaleza.

ITUANGO DESDE EL ALTO DE LOS GILES


PARROQUIA DE SANTA BARBARA ITUANGO


domingo, 28 de octubre de 2012

HACE 15 AÑOS OCURRIO LA TRAGEDIA DE ARO........NO LO PODEMOS OLVIDAR


HACE 15 AÑOS OCURRIO LA TRAGEDIA DE ARO........NO LO PODEMOS OLVIDAR


EL ARO 15 AÑOS DESPUES UNA TRAGEDIA QUE NUNCA OLVIDAREMOS


N EL CEMENTERIO DE EL ARO, un corregimiento del municipio de Ituango, Antioquia, una tumba se diferencia de las demás: es la única que tiene flores y un angelito. Allí está enterrado Wílmar Restrepo Torres. Fue asesinado cuando sólo tenía 14 años por orden de Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, el 25 de octubre de 1997. Ese fue el primero de seis días durante los cuales los paramilitares, con apoyo de miembros del Ejército, asesinaron y torturaron a otras 14 personas, violaron mujeres, incendiaron 43 casas, robaron ganado y forzaron el desplazamiento de otras 900 personas.
Diez años después de la masacre, Edilma, la madre de Wílmar, dice frente a la tumba que quiere desenterrar los huesos de su hijo y llevarlos a Yarumal, donde hace seis meses compró una casa y un osario que le costó 90.000 pesos en la Basílica de Las Mercedes para su Wílmar. "Me voy de aquí y no quiero dejarlo, quiero desenterrarlo -le dijo a CAMBIO-. Los curas ya me dieron el permiso, me dijeron que hoy venía el desenterrador".
Guarda silencio, su mirada se pierde, el dolor se refleja en su cara. De pronto, recuerda en voz alta: "Era el niño de la casa... Le dispararon por detrás, hicieron lo mismo con don Alberto Correa, que estaba con él en la finca Mundo Nuevo, como a 15 minutos. Era su primer trabajito sembrando fríjol. Fueron los primeros a los que mataron... Me di cuenta al otro día". Luego, señalando un naranjo, continúa el relato: "Ahí tenían amarrado al señor de la tienda, Aurelio Areiza... Lo mataron a golpes y le sacaron el corazón. Fue al otro día de lo de mi Wílmar. No creo que alguien pueda soportar vivir con una cosa de esas... !Y pensar que después vinieron más muertos!".
A Edilma se le nota el cansancio. Han pasado 24 horas desde cuando se subió a un bus en Yarumal rumbo a Puerto Valdivia. Luego viajó en lancha hasta Puerto Escondido y desde allí fue en mula hasta El Aro, para desenterrar los restos de su Wílmar. Fueron seis horas por un camino empinado, pedregoso y resbaladizo, en una zona húmeda de sembrados de fríjol y de cultivos de coca. Abajo, el río Cauca. Una de las rutas que siguieron los paramilitares que hace 10 años cambiaron para siempre la vida de la gente.
Los paramilitares llegaron a la plaza del pueblo. Tenían órdenes de Junior, Cobra y Cristian Barreto, quienes fueron enviados por Mancuso, de eliminar a "colaboradores de la guerrilla". En las primeras horas de ese 25 de octubre asesinaron a tres personas, saquearon casas y tiendas. "Nos ordenaron no salir de las casas -recuerda una hermana de Wílmar-. El domingo 26, cuando el resto del país estaba en elecciones, nos obligaron a salir y a ver a los muertos tirados en la plaza".
Wílmar no estaba entre ellos. Preguntaron si había más muertos. "Sí, unos h.p. guerrilleros en las afueras", contestó un paramilitar. Les dijeron que les quedaba prohibido enterrarlos, pero la hermana de Wílmar cuenta que tras mucho suplicar, Junior los dejó ir a buscarlo: "Nos dijo que si alguien lloraba, nos mataban a todos". Debieron esperar más de dos días para sacar el cadáver de El Aro. Lo amarraron a una mula y emprendieron camino hacia Puerto Valdivia, donde fue sepultado en silencio.
A los cuatro años, Edilma desenterró el cadáver por primera vez. Si no lo hacía, los restos habrían ido a parar a una fosa común. Pidió permiso en la iglesia para sepultar los restos en El Aro, a donde había regresado. "Después de que me mataron al muchacho y me obligaron a vivir desplazada en Puerto Valdivia, no he tenido paz -asegura-. Todos los años me imagino qué sería de mi niño si lo hubieran dejado vivir y por eso si no estoy cerca de lo que quedó de él no estoy tranquila".
En 2000, paramilitares del bloque Mineros al mando de Ramiro Vanoy, Cuco, asesinaron a otro de sus hijos, Guido Manuel. Lo acusaron de colaborar con la guerrilla. "¿Por qué -se pregunta Edil-ma-. Por qué?". Cuenta que está en un osario en Yarumal, donde vivirá ella a partir de ahora y a donde quiere trasladar los restos de Wílmar.
Es jueves 18 de octubre, faltan siete días para que se cumplan 10 años del asesinato. Edilma espera la llegada del hombre que va a exhumar los restos. No aparece. Entonces corta una flor roja de las pocas que crecen en el cementerio, la deja en la tumba, se echa la bendición y dice: "Mañana seguro que sí viene el sepulturero".
Ni un cura
En el pueblo una joven embarazada, Ligia Lucía Pérez Areiza, se mece en una silla frente a la puerta de una casa que está en obra negra. Tiene 24 años, la misma edad que hoy tendría Wílmar. El 26 de octubre de 1997, los paramilitares se llevaron a su mamá, Elvia Rosa, que entonces tenía 29 años. La obligaron a que les cocinara, como a otras mujeres de El Aro, y luego la ataron y se la llevaron arrastrada. "Nunca más la volví a ver -dice-. Sólo supe que la amarraron en un palo y todo el día la tuvieron de cuenta de ellos (la violaron), la torturaron hasta matarla. Una vecina vio cómo la dejaron en ese palo, cerca de una cañada, cerca de la escuela...No se pudo hacer nada ¿quién se atrevía a desamarrarla?"
Dos meses después algunos de los que habían sido desplazados se arriesgaron a volver al pueblo. Lo encontraron quemado. "Cuando nos desterraron, creo que fue el 29, no le habían prendido fuego", recuerda uno de ellos y cuenta que cerca de la escuela hallaron "un zapato, unas sogas y unos huesitos". Eran de Elvia. Los forenses lo confirmaron. Ligia Lucía pudo sepultar a su madre en El Aro. Había dejado cinco huérfanos. Ha pasado una década de la masacre. El año pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado a reparar e indemnizar a las víctimas, tras comprobar que miembros del Ejército ayudaron a los paramilitares. "Esta es la hora en que ni siquiera se ha aparecido un funcionario por aquí, nos tienen abandonados -dice Ligia Lucía-. "!Qué ironía!, no tenemos ni un cura para rezar por los muertos este 25 de octubre".
LA MUERTE DEL DEFENSOR
El 27 de febrero de 1998, cuatro meses después de la masacre de El Aro, Jesús María Valle, reconocido defensor de los derechos humanos, fue asesinado en Medellín por orden de Carlos Castaño. La razón: haber señalado a miembros del Ejército como colaboradores de las Auc en las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango.
Semanas antes, Valle había cuestionado al entonces Gobernador, Álvaro Uribe, por no haber ordenado la protección de los habitantes de esas poblaciones. Uribe rechazó los señalamientos, mientras que el Ejército lo demandó por injuria y calumnia.
El tiempo le dio la razón a Valle. En enero pasado, Salvatore Mancuso reconoció ante los fiscales de Justicia y Paz en Medellín, que él y Carlos Castaño, con apoyo del entonces comandante de la IV Brigada del Ejército, general Alfonso Manosalva (q.e.p.d.), quien entregó información y mapas, ordenaron la masacre. Dijo que los muertos eran guerrilleros que se presentaban como campesinos.
Las declaraciones de Mancuso causaron indignación entre las víctimas que siguieron la diligencia. La realidad es bien distinta: los muertos sí eran campesinos que fueron torturados y asesinados. El mismo Estado reconoció la barbarie tras una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que comprobó la participación de militares en la matanza.
EL ARO HOY
El Aro es un pueblo de Ituango con casas de colores y calles polvorientas. Una iglesia y dos estatuas, una de la Virgen y otra de Simón Bolívar, sobresalen en la pequeña plaza. Allí solo viven 40 familias y puede llegarse a ese sitio en mula o a pie debido a la falta de carreteras.
A las 4:00 p.m., la única cantina se llena con los raspachines que regresan de los cultivos de coca. "Antes de la masacre El Aro era un paraíso, hoy es coca -dice un campesino-. Casi dos años después de la matanza, la gente comenzó a regresar pero no había de qué vivir y cuando empezamos a medio tener vida, los 'paras' volvieron a amenazar. Luego llegó la guerrilla... Esto ha sido un infierno".
En el pueblo, donde no hay puesto de Policía y el Ejército sólo aparece de vez en cuando, el kilo de base de coca se vende a dos millones de pesos. De esa cifra, el frente 18 de las Farc se queda con 400.000 por concepto de impuestos.
Hace dos años, las Auc intentaron hacerse a ese negocio. "Nos engañaron, pues a cambio de pagarnos con dinero en efectivo nos dieron unos vales para cobrar en Valdivia y cuando fuimos a hacerlos efectivos no hubo quién respondiera -relata un raspachín-. Dejaron deudas en cantinas y tiendas y desaparecieron".
CONDENA AL ESTADO
En julio de 2006, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado colombiano por la masacre de El Aro. Lo consideró responsable por acción de la masacre de los campesinos, pues fue demostrado que en ella participaron miembros del Ejército.
El Estado debe pagar 30.000 dólares a cada familia: el 50% de debe ser repartido en partes iguales a los padres, hermanos y los hijos de cada uno de los muertos y el otro 50% al cónyuge o compañero cuando ocurrió el crimen. En el caso de Wílmar Restrepo que era menor de edad, su familia deberá recibir 5.000 dólares adicionales. También deben ser indemnizados los que perdieron sus casas y ganado, los desplazados y los que sufrieron daños físicos y psicológicos. "La sentencia de la Corte le impone unos pagos del Estado pero aún no ha pagado", dice la abogada Victoria Fallón, del grupo que representa a las víctimas.
MATADOR
Sólo hay un condenado por la masacre de El Aro: FRANCISCO VILLALBA, conocido como Cristian Barreto, quien reconoció que él y cerca de 200 paramilitares violaron mujeres, degollaron, torturaron y mataron 15 personas, saquearon tiendas y casas, y robaron 800 reses que fueron a parar a una finca de Mancuso, en el Bajo Cauca antioqueño.
Villalba también reconoció que días antes de la masacre, varios militares de alto rango se reunieron con Mancuso y Carlos Castaño. Dijo que estaba arrepentido y que desde el día de la masacre la culpa no lo dejaba dormir.
La sentencia contra Villalba fue proferida por el Juzgado Segundo Penal Especializado de Antioquia en abril de 2003. También condenó a Carlos Castaño y a Salvatore Mancuso a 40 años de prisión como autores intelectuales de la masacre. Villalba está en La Picota desde 1998, donde debe pagar 33 años de prisión. Mancuso, en cambio, gracias a que se acogió a la Ley de Justicia y Paz podría ser condenado a pagar como máximo ocho años por ese y muchos otros crímenes.
TOMADADO DE LA REVISTA CAMBIO

hace 15 años ocurrio la masacre del aro............COMO OLVIDAR
















VERDAD ABIERTARelato de la lenta e impune masacre de los habitantes de un caserío al norte de Antioquia, en octubre de 1997, y de cómo en los siete días que duró, ninguna autoridad llegó a auxiliarlos. Historia de Verdadabierta.com, el portal especializado en paramilitarismo y conflicto armado que se lanza esta noche.
Martes 21 Octubre 2008
TOMADO DE VERDAD ABIERTA

“Si lo quiere tanto; entonces, duerma con él”, le gritó el hombre a Rosa María Posada y la empujó encima de su marido, quien yacía tirado sobre la yerba húmeda, recién asesinado. Ella abrazó a Marco Aurelio, intentando taparlo, para que sus dos hijos no vieran su cuerpo destrozado, los ojos afuera, el pecho rajado, la piel levantada. Marco Aurelio Areiza, su esposo, de 64 años, había sido un hombre bueno, dueño de las únicas dos tiendas de abarrotes de El Aro, un pueblo de 60 casas de paredes de bahareque mapeadas por la cal y el tiempo, tejas de zinc y puertas de colores, en el área rural de Ituango, un municipio al norte de Antioquia. Areiza había sido de sus primeros habitantes; llegó en 1967, dos años después del obispo que lo fundó.

A Marco Aurelio lo mataron un domingo 26 de octubre de 1997, a una cuadra de la plaza de ese caserío de páramo, frío y nublado, con una calle larga empedrada que empataba con la iglesia, a donde sólo se podía llegar después de siete horas de camino de mula, cuesta arriba por una montaña quebrada de arroyos de aguas limpias. Su cadáver quedó al borde del cementerio, que junto con una escuela, cuatro plantas eléctricas, una cabina telefónica, dos cantinas, y la dos tiendas de Marco Aurelio, formaban todo el equipamento urbano.

No fue el primer caído, ni tampoco el último. La masacre, planeada varios días antes, lejos de allí, había empezado tres días antes, y duró cuatro días más. La cometieron 150 hombres de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), también conocidos en la región como los ‘mochacabezas’.

Con todo la parsimonia del caso, como a sabiendas de que nada les impediría su calculada carnicería, cazaron, torturaron y vejaron a sus 17 víctimas, quemaron 42 de las 60 viviendas, se robaron 1.200 reses y forzaron a 702 habitantes a salir huyendo para salvar la vida.

Por la fría sevicia de los verdugos que sometieron y humillaron a la población, y por la absoluta desprotección en la que la dejó la fuerza pública que en siete días nunca acudió en su ayuda, la masacre de El Aro queda en la memoria de los colombianos como una de las más crueles. Aun así, hoy, once años después sigue en gran parte impune.

Hubo tres sentencias, proferidas en un solo fallo del 22 de abril de 2002, por el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Antioquia: contra Carlos Castaño Gil y Salvatore Mancuso Gómez, condenados a 40 años de prisión, como determinadores del homicidio agravado, desplazamiento forzado, y del hurto calificado y agravado en esos parajes montañosos de Ituango.

Carlos Castaño no cumplió la condena pues fue asesinado en abril de 2004. Y a Salvatore Mancuso, el gobierno colombiano lo extraditó en mayo de 2008 para que fuera juzgado primero por el delito de exportación de cocaína a Estados Unidos. La otra condena, a 33 años y cuatro meses de prisión, recayó sobre Francisco Enrique Villalba Hernández, conocido en las filas de las Accu como Cristian Barreto quien, movido por sus culpas, se entregó a la Fiscalía casi cuatro meses después de la masacre.

La justicia sólo abrió investigación penal a dos militares: al teniente del Ejército Everardo Bolaños Galindo, detenido hasta hace algunos meses en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita (Boyacá), y al cabo primero Germán Alzate Cardona, conocido como ‘Rambo’, quien está prófugo. A ambos, la Procuraduría General los destituyó y sancionó disciplinariamente por haber “colaborado y facilitado”, con conocimiento de causa, la incursión paramilitar.

El 10 de agosto de 2001 la Procuraduría archivó la investigación disciplinaria contra el general Carlos Alberto Ospina Ovalle, comandante de la IV Brigada para la época, y luego hizo lo mismo en el proceso al que estaba vinculado el teniente coronel Germán Morantes Hernández, ex comandante del Batallón Girardot, con jurisdicción en el norte de Antioquia.

El primero de julio de 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de la OEA, condenó al Estado colombiano a pagar una indemnización cercana a 3.400 millones de pesos a favor de 123 familiares de las víctimas de El Aro. Le ordenó que les rindiera un homenaje público y le pidió que persiguiera a quienes tuvieron responsabilidad en los hechos y hoy siguen libres.

Para la CIDH, quedó demostrada la responsabilidad del Estado, por acción y omisión, en especial, en la violación “a los derechos a la vida, la integridad personal, la libertad, la propiedad privada y la circulación y residencia”.

El buen vecino está muerto

Liliana Amparo Areiza, de 31 años, una de las hijas del primer matrimonio del tendero Marco Aurelio, les dijo después a los investigadores de la Fiscalía que ella supo que los paramilitares iban para El Aro con malas intenciones, y desde Yarumal, donde vivía, lo llamó a advertirle. Pero él estaba confiado de que nada le pasaría.

“No voy a huir como un delincuente; todo lo he conseguido honradamente y trabajando”, dijo Liliana que le respondió su papá.

Antes de meterle cuchillo a Marco, los paramilitares obligaron a Rosa María, su mujer, a matar una res, prepararla y servírselas. Ella intentó convencerlos de su inocencia. Les rogó que se apiadaran de sus hijos, que lo escucharan antes. “Marco Aurelio nunca les negó que le vendía comida a la guerrilla –contó luego Rosa— pero les explicó que siempre fue bajo presión y amenazas”.

Si mataron al buen tendero, qué no le esperaba a la gente de El Aro.

En realidad no importaba si Marco era culpable o no. Su delito, y el de sus demás coterráneos, era vivir en un descanso de una falda del Nudo de Paramillo, un macizo de montaña, por donde los frentes 5,18 y 36 de las Farc, transitaban a sus anchas. Desde mediados de 1996, cuando se estaba gestando su proyecto de organización nacional que luego se conoció como Autodefensas Unidas de Colombia, los paramilitares juraron sacar a la guerrilla de sus madrigueras, una de esas era precisamente el Nudo de Paramillo. Dominar el Nudo era tener un tránsito libre entre cinco departamentos y un conducto entre dos mares. No era sólo un objetivo contrainsurgente, también codiciaban los terrenos alejados para la siembra de coca y el corredor estratégico para sacar la cocaína y entrar las armas. El Aro era la puerta de entrada.

El mismo Carlos Castaño, quien luego se erigió como jefe visible de las Auc, lo reconoció públicamente, días después de la masacre: “Hace parte de nuestra estrategia. O la guerrilla sale de sus santuarios o vamos a entrar. Iremos al Nudo de Paramillo y a Tadó, donde hay reductos fuertes de la guerrilla. Si el Ejército no es capaz de entrar y acabar con esas repúblicas independientes; yo sí, y se los voy a demostrar.”

El expediente judicial, revela que la masacre se planificó días antes en una finca cerca de La Caucana, corregimiento de Tarazá, en el Bajo Cauca antioqueño, un bastión de las autodefensas. Varios testigos y el arrepentido Villalba Hernández dijeron que allí estuvieron Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, junto a varios militares, estudiando cada detalle de lo que sería el recorrido de muerte.

¿Quiénes eran los militares? La justicia todavía no lo dilucida. Villalba, el contrito paramilitar, pareció recordar los detalles sólo hasta diez años después. Dijo en 2007 que habían participado en la planeación de la masacre los altos mandos de la IV Brigada del Ejército. Y también dijo, sin pruebas y con algunas contradicciones, que en la misma hacienda estuvo el entonces gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, “condecorándonos por el éxito de la operación”.

Antes de que ningún medio de comunicación publicara la versión de Villalba precisamente por lo dudosa, el presidente Álvaro Uribe salió a desmentirla: “Ese bandido dice que hasta agradecí a los paramilitares por esa masacre, porque liberaron a seis secuestrados, entre ellos a un primo mío y que Santiago, mi hermano, prestó 20 paramilitares para ese crimen“,

Ningún testimonio respalda, hasta ahora, lo dicho por Villalba con respecto al Presidente. Pero muchos sí dan cuenta de la reunión de planeación en finca de la que originalmente habló Villalba, y de la presencia allí de los jefes paras y de algunos militares.

Empieza la procesión

Después del plan trazado en la Caucana, empezó la ejecución. Los 150 hombres de las Accu empezaron su recorrido de la muerte en Puerto Valdivia, un caserío en la Troncal de Occidente, a orillas del río Cauca. El miércoles 22 los paramilitares, vestidos con trajes de fatiga y con fusiles AK-47 y Galil; subametralladoras y radios de comunicación, hicieron la primera estación: una finca de la vereda Puquí, al pie del río.

“Preguntaron por la guerrilla, pero nadie dijo nada, hasta que un jefe separó del grupo al propietario, Omar de Jesús Ortiz Carmona (30 años) y a uno de sus trabajadores, Fabio Antonio Zuleta Zabala (54 años)”, narró un testigo, que los vio conversar un rato “hasta que la cosa se puso maluca”.

“¿Qué hago con ellos?”, preguntó un subalterno. “Haga lo que quiera”, respondió el jefe. “No, mentira, mate esos perros…” Las necropsias practicadas después a los cadáveres revelaron que ambos sufrieron estallido del cráneo debido al impacto de los proyectiles de fusil.

Ese mismo día, otro grupo de unos 30 paramilitares llegó a la finca La Planta, de la vereda Remolino. Allí, mató al anciano Arnulfo Sánchez Álvarez, de 68 años. Pocos vieron qué pasó, pero Medicina Legal determinó que su muerte obedeció a “una lesión del tallo cerebral”, producto de un impacto de arma de largo alcance.
El jueves 23 de octubre, a las 6:30 de la mañana, las autodefensas entraron a una pequeña tienda de abarrotes, en la vereda Puerto Escondido, donde empieza la cuesta hacia El Aro.

Martha Cecilia, de 18 años contó que ella vio cuando llegaron uniformados y hablaron con su esposo, Omar Iván Gutiérrez, de 32 años. No la dejaron acompañarlo, sino que la obligaron a permanecer dentro de un cuarto con sus dos pequeñas hijas y unos familiares que estaban de visita. Luego vio que las explicaciones de Omar Iván enfurecían cada vez más a quien lo entrevistaba. Ella apretaba a sus hijas, sobre todo a la más chiquita de apenas 7 meses.

Como a las ocho sintió que alguien preparó el fusil y luego escuchó cuatro disparos. Lo dejaron tirado en el piso. “Lo que no se llevaron, lo dañaron, dizque porque era para la guerrilla” dijo después a los investigadores.

Camino al infierno 
“A mi esposo también lo torturaron”, les dijo a los investigadores del CTI, María Esther, la compañera de José Darío Martínez, muerto en iguales circunstancias junto a Olquín Fail Díaz, de 26 años, y Otoniel de Jesús Tejada Jaramillo, de 40.

A los tres los retuvieron algunos momentos en la finca de Olquín Fail, en la vereda Organí. Ante el temor por las armas que les apuntaban, uno de ellos dijo, contradiciendo a los demás, que la guerrilla sí había pasado por allí, pero hacía ya varios meses. Allí les llegó la sentencia de muerte. Los disparos dispersaron a los demás campesinos.

Antes de llegar a El Aro, ese mismo 23 de octubre y luego de recorrer a pie un sendero en zig-zag por la montaña, los paramilitares entraron a la finca Mundo Nuevo. Un tiro de gracia recibió el agricultor Alberto Correa, quien les informó que no sabía nada de sus enemigos y que él veía pasar todos los días gente uniformada, como ellos.

En la retirada se encontraron con Wilmar de Jesús Restrepo Torres, un joven de 14 años. La respuesta del adolescente fue igual. Los paras lo obligaron a seguirlos hasta El Aro, pero cuando estaban a punto de entrar al pueblito, fueron emboscados por guerrilleros. Allí murió uno y uno, por cada bando.

“Al término del combate, el jefe de los paramilitares se enardeció con el muchacho porque no les dijo la verdad”. Lo mataron y dejaron su cuerpo sobre un camino de herradura, dijo Gustavo Palacio quien, para la época vivía en El Aro.
“Llevamos su cadáver en el lomo de una mula hasta Puerto Valdivia, para darle cristiana sepultura”, contó en el proceso judicial Miladis, su hermana. “Fue duro, era apenas un niño… su único pecado fue trabajar y ayudarles a sus papás…”

En el caserío

En El Aro sabía la gente que los paras venían. Y estaban más pendientes de ellos que de las elecciones para alcalde y concejo del domingo 26. Cuando los combates arreciaron en los alrededores del caserío arreció el miedo.

“Sentí disparos, gente correr de un lado para el otro… gritaban: ‘guerrilleros, malparidos, se van a morir todos’”; entonces, Gustavo se metió debajo la cama.

Las Accu llegaron a la una de la tarde del 25 de octubre de 1997, el día antes de que mataran a Marco Aurelio, el tender, y empezaron a sacar gente de las casas. “Cuando llegué ya habían matado a Guillermo Andrés (Mendoza Posso, de 21 años); Nelson de Jesús (Palacio Cárdenas, de 50), y Luis Modesto (Múnera Posada, de 60 años, este último funcionario de la Alcaldía de Ituango)”, dijo Gustavo.

“Me contaron que los sacaron de una cantina, la de Nelson de Jesús, y los arrastraron” hasta obligarlos a ponerse bocabajo frente al atrio de la iglesia. Allí, les dictaron la sentencia: ‘Vos te vas a morir por guerrillero’; ‘A vos también te damos por guerrillero hijueputa’ y, antes de disparar contra Luis Modesto, le preguntaron, con sorna, que qué hacía su hijo en las Farc.

Con las autodefensas patrullaba Gilberto Sánchez, un hombre de mediana edad, a quien apodaban ‘El Zorro’ y que meses antes habían visto en las filas insurgentes. “Pensé –recordó Gustavo- este tipo debe estar dándole dedo a todo el mundo para salvar su pellejo”.

La gente se reunió alrededor de los cadáveres. “Nos amenazaron con una lista negra y dijeron que si sabíamos algo de la guerrilla que dijéramos, que nada nos pasaría si obedecían sus órdenes”.

“El que aparezca en la lista, se muere como estos perros y, el que no, no tiene por qué preocuparse”, les anunció uno de los jefes paramilitares antes de permitir a varios lugareños enterrar a las personas asesinadas.

“Recuerdo que los metimos, a dos de ellos, en las bóvedas 32 y 33; del otro no recuerdo”, dijo Rodrigo, quien salió de El Aro el lunes siguiente.

Las pesadillas  de Villalba

“Degollé a una muchacha con un machete”, le dijo Villalba Hernández al fiscal al que le rindió la primera indagatoria, el 16 de febrero de 1998, tres días después de entregarse presionado por las pesadillas que no lo dejaban dormir y que repetían, una y otra vez, los gritos de sus víctimas. El cuerpo de la mujer jamás apareció.

El paramilitar, una de las personas que comandó la incursión, contó que era ducho en el arte de matar, desde su ingreso a las autodefensas, en el año 94, cuando lo contrataron como escolta de un jefe paramilitar de Sincelejo (Sucre), donde nació el 6 de mayo de 1972.

Adquirió la destreza en la finca El Tomate, en el Urabá antioqueño, con instructores como Carlos Mauricio García, conocido como Rodrigo Doble Cero, quien comandó el disidente y extinguido bloque Metro de las Autodefensas y quien fuera asesinado por sus antiguos compañeros el 28 de mayo de 2004 en Santa Marta.

A Villalba Hernández le enseñaron a manejar armas, pero sobre todo a matar y el entrenamiento lo cumplió con personas vivas que traían de otras regiones del departamento por sus supuestos nexos con la guerrilla. La idea era “degollarlas, quitarles un brazo o abrirlas”.

En la diligencia también confesó su participación en la masacre de Pichilín, corregimiento de Colozó (Sucre), el 4 de diciembre de 1996, cuando asesinaron a 17 personas en una incursión de las autodefensas.

Mató a los hermanos Manuel e Israel Vergara y, desde entonces, mató por encargo. Así lo hizo en noviembre de 1997 con dos labriegos de Toledo y, en diciembre de ese mismo año, con dos personas de Labores, corregimiento de Belmira (ambas localidades del Norte antioqueño), “a quienes les disparé con un revólver”.

Aparte de la condena por El Aro, Villaba Hernández recibió otra sentencia del Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Medellín, a 37 años de prisión, como coautor de un concurso de delitos, entre los que estaban los homicidios de Oscar Valderrama Cruz, Luis Alfonso Valderrama López y Alejandro Higuita Mesa.
Ellos aparecen entre las víctimas de una masacre de las autodefensas a las veredas La Balsita, Antesales, La Argelia y Buenavista, de Dabeiba, occidente antioqueño, ocurrida entre los días 22 y 30 de noviembre de 1997; es decir, casi un mes después del ataque en Ituango.

A El Aro, Villaba Hernández llegó como comandante de un grupo de 22 personas, que se encargó de la retaguardia, mientras adentro ‘Cobra’ y ‘Junior’, los dos principales jefes, ordenaban a sus hombres buscar a los supuestos guerrilleros que aparecían en la lista.
Antes de matar al tendero Marco Aurelio, le preguntaron por la guerrilla, que dónde tenía el radio, dónde escondía las armas, cómo se comunicaba con ellos. Revolcaron su tienda, dañaron todo, pero nada encontraron.

“Luego lo separaron del grupo y empezaron a insultarlo”. Gustavo vio cuando uno de los jefes se lo llevó para “el cementerio, donde lo torturaron. No quise ver el cadáver porque dijeron que quedó muy destrozado”.

Nadie acudió 
Un funcionario de la Alcaldía de Ituango, quien ahora vive en Medellín y prefirió el anonimato, supo que uno de sus superiores, el secretario de Gobierno local, Alberto Calle Gallo (quien fue asesinado 11 años después de la masacre, el 14 de agosto de 2008 por un atentado con bomba en una cafetería de Ituango) se comunicó con El Aro el sábado 25, pero alguien en la otra línea le dijo que todo estaba bien, que llamara al día siguiente.

Repitió la llamada la noche del domingo, para averiguar por la jornada electoral y, antes de que le quitaran el teléfono, la recepcionista le alcanzó a informar de la muerte de cuatro personas, entre ellas las de Luis Modesto y la del tendero. “Le dijo que los paramilitares solo permitieron la votación durante dos horas, de dos a cuatro de la tarde, y que habían alcanzado a sufragar 19 personas”.

De inmediato, el funcionario pidió ayuda a la Gobernación, entonces encabezada por Uribe Vélez. Le dijeron que iban a realizar una reunión secreta el miércoles 29 de octubre para analizar la situación de El Aro. Y llamó a la base militar del corregimiento Santa Rita y luego al Batallón Girardot, donde le respondieron que debido a la escasez de tropa, toda destinada al Plan Democracia, diseñado para la vigilancia del proceso electoral, el contingente más cercano demoraría tres días en llegar a pie.

El teniente Carlos Emilio Gañán Sánchez, comandante de la Policía en Ituango, le dijo a la Fiscalía que poco pudo hacer para proteger a los habitantes de El Aro, pues tenía la orden de no enviar a ninguno de sus hombres a la zona rural, debido a la situación de orden público del momento.

Se enteró de lo sucedido por los informes de prensa y aceptó que tres o cuatro días después de las elecciones vio que un helicóptero artillado había sobrevolado la zona.

Mientras las autoridades se tomaban su tiempo para decidir qué hacer frente a los llamados de auxilio para que alguien corriera a socorrer a los pobladores del caserío, en El Aro los paramilitares seguían matando a gusto a los civiles, y combatiendo a la guerrilla en las afueras del pueblo.

Impotente ante la toma de su pueblo, el sacerdote Héctor Gallego repetía una y otra vez por un parlante que la gente de El Aro era gente de bien, humildes campesinos y que lejos estaban de tener algún vínculo con la guerrilla.

“El lunes hubo otro combate, por lo menos eso era lo que se escuchaba”, dijo Teresa quien se decidió por fin a regresar a su casa, luego de dos días de permanecer a la intemperie. “Entré de un empujón a mi niña que me decía desesperada que un helicóptero blanco volaba bajito”. Ella no lo vio, pero el ruido de las aspas y de los fusiles casi la ensordece.

Ese día, entre vigilia y rumores, la tensión crecía. Contaron que varios paramilitares tenían encerrada y torturaban en el salón anexo a la casa cural a Elvia Rosa Areiza Barrera, de unos 30 años, que le ayudaba al párroco en los quehaceres domésticos. Gustavo supo que la violaron, la ultrajaron y vio cuando la sacaron arrastrada por la calle. “La mataron y la dejaron tirada cerca del matadero”, donde días después sólo recogieron algunos huesos que dejaron los chulos.

Rosa Elvia no aparece registrada en el proceso judicial, porque su muerte no pudo comprobarse oficialmente, pero sí está entre las víctimas de la sentencia de la CIDH. “Estaba casada con Eligio Pérez Aguirre, con quien tenía cinco hijos: Ligia Lucía, Eligio de Jesús, Omar Daniel, Yamilse Eunice y Julio Eliver, todos de apellido Pérez Areiza. Sus padres eran Gabriel Ángel Areiza y Mercedes Rosa Barrera. Su familia se desplazó a otras ciudades por motivo de los hechos y regresaron tres años después a la región”, dice el fallo.

Comienza el éxodo

El lunes 27, los paramilitares dejaron salir a los primeros desplazados, pero de manera selectiva. Así lo hicieron durante martes y miércoles, tiempo que les sirvió para saquear las casas y dañar todo lo que encontraban.

El miércoles 29, los combates se alejaron. Fue entonces cuando, ante el asombro de los campesinos, un helicóptero negro artillado de los que usa la fuerza pública -según consta en el proceso judicial que compiló varios testimonios en ese sentido- aterrizó en El Aro, entregó munición a los paramilitares y sacó a un combatiente herido.

El jueves 30, reinaba la confusión y el pánico. Ninguna autoridad aparecía. Una mujer acusó a Dora Luz Areiza Barrera, de 21 años, de ser guerrillera. La apresaron de inmediato y le dijeron que su vida dependía de la información que les suministrara. “Se la llevaron para que les mostrara el campamento”, pero Gustavo no la vio regresar, “lo único que sabemos es que la encontraron después, como a dos horas del pueblo”.

Lo que apareció de su cuerpo, de la cintura para abajo, fue enterrado sin la presencia de autoridad alguna, hecho que, en parte, impidió también que fuera reconocida su muerte en los expedientes.

Para entonces, ya los paramilitares habían podido juntar 1.200 reses robadas de todas las fincas vecinas. Los primeros desplazados habían llegado a Puerto Valdivia, donde tuvieron otro inconveniente con algunos soldados que los obligaron a devolverse con el argumento de que pronto llegarían a El Aro a brindar seguridad.

Las autodefensas amenazaron de muerte a 17 campesinos y los obligaron a arrear el ganado hasta varias fincas del Bajo Cauca. Los mandaron delante de las reses, pues pensaban que el territorio estaba minado.

“Antes de irse y dejar ir a los demás, le prendieron candela a todo y, el resto, los colombianos lo vieron por la prensa y la televisión…”, recordó Teresa.

El ganado pasó por varias veredas y por la Troncal de Occidente pese a que, para la fecha, el Ejército y la Policía estaban enterados de lo sucedido.
Tres de las personas consultadas para este trabajo periodístico dijeron que nunca volvieron a ver sus vacas, a pesar de que tocaron muchas puertas y de las promesas de que se las devolverían una vez demostraran su propiedad.

“Miembros del Ejército tenían conocimiento del hurto y traslado del ganado e, incluso, impusieron un toque de queda a la población (Puerto Valdivia), cerrando los negocios comerciales nocturnos”… para evacuar las reses, por plena vía pública y sin testigos, de las cuales también se lucraron algunos, “pues dispusieron de unos semovientes para su consumo interno”, dijo el informe de la CIDH.

De acuerdo con la Comisión y el fallo judicial, el teniente Bolaños, con informaciones falsas suministradas a funcionarios de la Gobernación sobre el origen y el destino del ganado, habría facilitado el tránsito.

“El ganado provenía de fincas entre Puerto Valdivia y El Aro, las cuales quedaron sin ningún animal… Fue montado en camiones y trasladado a Caucasia”, dictaminó la CIDH. Villaba Hernández dijo que el destino final fue un predio de Salvatore Mancuso, ubicado entre Montería y Tierralta (Córdoba).

El ping pong

Lo que pasó después fue un debate mediático sobre las responsabilidades. Alterado, Carlos Castaño llamó a los medios de comunicación, negó las torturas y, frente a los homicidios, dijo que las personas muertas eran “guerrilleros vestidos de civiles”.

“Que se exhumen los cadáveres y, si alguno presenta señales de tortura, me comprometo personalmente, a poner a disposición de las autoridades a dos de los comandantes que supuestamente entraron en esa zona”, le dijo al diario El Colombiano.

Nunca lo hizo pero reconoció que Ituango y, en especial, el Nudo eran un objetivo de las Accu. Una investigación de la Fiscalía determinó que la idea de llegar a la región empezó a cristalizarse el 11 de junio de 1996, en una finca del norte antioqueño, donde comerciantes y ganaderos, víctimas de las continuas extorsiones y amenazas de las Farc, ofrecieron 300 millones de pesos a las autodefensas como sostenimiento de su tropa para que frenaran a las Farc.

Técnicos del CTI documentaron que los paras, traídos de Urabá, se ubicaron en siete apartamentos de la zona urbana de Ituango y montaron tres campamentos en las veredas Los Galgos, Buenavista y Chambas.

El valiente abogado y concejal de Ituango, Jesús María Valle Jaramill, denunció lo sucedido a todo pulmón; dijo que los paramilitares habían asesinado a 120 personas en su municipio y que habían contado con la tolerancia de las autoridades y mandos militares de la región.

Dijo que debido al accionar paramilitar y su aparente connivencia con la fuerza pública ocurrieron masacres como las de El Aro y La Granja (el 11 de julio de 1996, cuando murieron cinco personas).

A raíz de esas afirmaciones, el comandante de la IV Brigada, general Ospina Ovalle, lo denunció por injuria y calumnia, pero el entonces presidente del Comité de Derechos Humanos de Antioquia se sostuvo en sus aseveraciones.

“Los grupos paramilitares no podían cometer tantas tropelías, asesinar a tantas personas y sembrar el terror en mi pueblo si no fuese por el comportamiento connivente del Ejército y la Policía”, insistió.

Sicarios de la banda La Terraza, una organización criminal al servicio del narcotráfico y que le hacía algunos encargos a las autodefensas y, en especial, a Carlos Castaño, mataron a Valle en su oficina del centro de Medellín, la tarde del 27 de febrero de 1998.

Epílogo

Once años después muchos han regresado a sus casas en El Aro. Ahora tienen luz eléctrica. El Estado pagó la indemnización ordenada por la CIDH, pero la gente del caserío sigue a la espera del acto de desagravio y del monumento en honor a las víctimas.

“Pocas cosas han cambiado; es más, todo parece igual, porque inclusive la guerrilla volvió y la coca sigue siendo el sustento de muchos”, dijo Teresa que nunca volvió su pueblo. “La plata que me dieron no alcanza a cubrir el dolor ni la ausencia”.
Rosa María, la mujer del buen tendero Marco Aurelio, también sigue en duelo once años después. No sabe dónde están los verdugos de su marido. De él, sólo queda una tumba raída.



viernes, 26 de octubre de 2012

PASO UN DIA COMO HOY 26 DE OCTUBRE


1553- Es nombrado gobernador de Popayán, el oidor de la Real Audiencia de Santafé, Juan Montaño.
1812- La Junta de Gobierno de Cundinamarca acuerda nombrar a Nariño como jefe absoluto.
1816- Es ajusticiado, por orden de Pablo Morillo, Don Francisco Cabal, luchador por la causa de la independencia.
1821- Bolívar, en calidad de presidente, viaja desde Cúcuta a Bogotá con el fin de organizar la administración pública.
1837- Santander termina de escribir sus memorias.
1988- Grupo de los Ocho se reúne, por segunda vez, en Punta del Este, Uruguay: Presentes los mandatarios de Argentina, Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay y Venezuela buscan fortalecer los procesos democráticos de Latinoamérica. Panamá es excluido temporalmente.
1990- Camilo Gómez, nuevo Ministro de Salud, ante la renuncia de Antonio Navarro Wolff, quien encabeza la lista única nacional de la Alianza Democrática M-19, a la Asamblea Nacional Constituyente.
- Seis meses de cárcel, por posesión de cocaína, para el alcalde de Washington Marion Barry, controvertido político negro.
1992- El pesquero georgiano Argo con 200 personas a bordo se hunde a 10 mil millas de las costas de Abjasia, oeste de Georgia.
1994- El primer ministro de Israel, Isaac Rabin, el rey Hussein de Jordania y el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, firman acuerdo de paz, en el desierto de Arabá.
1997- Colombia eligió gobernadores, alcaldes, diputados, concejales, Juntas Administradoras Locales y, al mismo tiempo, más de seis millones de colombianos votaron por la paz.
- Según resultados de las elecciones legislativas en la Argentina, el peronismo ya no manda en esa nación sureña.
1998- Los presidentes de Ecuador, Jamil Mahuad y de Perú, Alberto Fujimori, suscriben, en Brasilia, acuerdo de paz que pone fin a sus problemas fronterizos de casi 200 años.
2000- Secuestrado el senador liberal Miguel Pinedo Vidal.
2001- Renuncia la ministra de Salud, Sara Ordóñez.
2002- Las fuerzas especiales rusas pusieron fin a la toma de más 750 rehenes en un teatro de Moscú.
2003- Luis Eduardo Garzón y Sergio Fajardo se convirtieron, gracias a sus victorias en Bogotá y Medellín, en los dos hechos más importantes de las elecciones para alcaldes celebradas este domingo en el país.
2004- Las Farc dieron a conocer pruebas de supervivencia de los 12 diputados a la Asamblea del Valle. Los retenidos insistieron en la necesidad de buscar un acuerdo humanitario que garantice la libertad de todos los rehenes y que acabe el secuestro como forma de presión política.
2005- Un escándalo por presuntos enfrentamientos entre funcionarios acerca de supuestas relaciones de investigadores del organismo con grupos paramilitares, causó la renuncia del director del DAS, Jorge Noguera, y la declaratoria de insubsistencia del subdirector, José Miguel Narváez.
2006- El gobierno de Estados Unidos autoriza la construcción de un muro en la frontera con México.
2007- El guerrillero de las Farc conocido con el alias de "Martín Caballero", y cuyo verdadero nombre es Gustavo Rueda Díaz, murió en combates con el Ejército Nacional, en la región de los Montes de María.
2008- Luego de ocho años de secuestro fue liberado por el Ejército Nacional el excongresista Óscar Tulio Lizcano. La liberación fue realizada durante un operativo de tropas de la Brigada número 14, a las 8:45 de la mañana en la margen izquierda del río Tamaná, vereda de San José del Palmar (Chocó).
2009- A 14 años de prisión fue condenado Fredy Rendón Herrera, alias "El Alemán", excabecilla del "Bloque Elmer Cárdenas" de las Autodefensas que delinquieron en Urabá y en el departamento de Chocó.
2010- El ministro del Interior y de la Justicia, Germán Vargas Lleras, manifestó que un parapolítico estaba abusando de las citas médicas para poder salir de la cárcel nacional La Picota.
2011- Ubaldina Valoyes, en los 75 kilogramos del levantamiento de pesas, le dio un nuevo oro a la delegación nacional en desarrollo de los Juegos Panamericanos que se cumplieron en 

Una de las dificultades por las que atraviesa el campesinado en Ituango


ha sido el acceso a la energía eléctrica. A pesar de la construcción del proyecto hidroituango en su territorio y de que Colombia es un país potencia en generación de ésta energía, muchas veredas cercanas al nudo del Paramillo no han gozado de la electricidad. Pero algunas familias que antes cocinaban con leña ahora lo hacen con biogás. Y no sólo eso: la implementación de bioabonos, a partir de los biodigestores, para sus cultivos, está mejorando la producción. Y la intención es perfeccionar este sistema, y por eso el pasado mes de agosto, entre el 16 y 18 se realizó en el municipio de Ituango, norte antioqueño, el curso Teórico Práctico sobre Agroecología y Energías Alternativas.
Hubo en este curso dos detalles significativos: el ingeniero agrónomo y especializado, Dairom Blanco Betancourt, encargado del curso, es de nacionalidad cubana. Por otro lado, John Jairo Álvarez, “el Cangrejo”, un humilde campesino, junto a su hermano y otros albañiles construyeron un biodigestor mientras se hacía el curso.
Dairom trabaja para la Estación Experimental de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey” de Cuba. Su presencia en Ituango tenía que ver con la intención de compartir e intercambiar sus conocimientos sobre los biodigestores y, en general, sobre prácticas agroecológicas en el campo.
El “Cangrejo”, por su parte, se convirtió en el primer oficial constructor del biodigestor de tapa fija en Ituango. Él es admirado en su pueblo por su ingenio, agilidad y habilidad para trabajar. Se sube escaleras sin dificultad y se trepa por cualquier barranco como si fuera una araña, y es reconocido por sus conocimientos empíricos en la mecánica automotriz. Todas estas habilidades las puso a jugar para la construcción del biodigestor en la finca “las Chambas”, la primera de este modelo en Ituango. El “Cangrejo” trabaja sin importarle la discapacidad en sus piernas, producto de una poliomielitis, porque no se siente en discapacidad. Pero esta condición no le valió para evitar que fuera detenido el pasado 26 de agosto de 2012, cuando lo sindicaron de guerrillero. Afortunadamente, fue liberado el 3 de septiembre.
Conocimientos y prácticas al alcance de las comunidades
Al iniciarse el curso, Dairom observó que era necesario que los/as participantes aclararan unos conceptos técnicos básicos con respecto al proceso químico y físico de los biodigestores. Y, para ello, empezó por la explicación de la materia prima: el biogás. “El biogás es un compuesto de gas generado en el proceso de fermentación (descomposición) anaeróbica (que no está expuesta al oxigeno) de los compuestos orgánicos como el estiércol de animales, cuerpos de animales y otros elementos provenientes de las plantas. Esta materia va destinado a una planta digestora”.
Dairom agregó que los elementos principales del biogás son el metano (CH4), el dióxido de carbón (CO2) y otros gases. “El metano es el gas inflamable y ocupa el 50% al 70% de la mezcla. Por eso se puede aprovechar el metano como un tipo de combustible. La transformación de los componentes orgánicos es el proceso de descomposición con la participación de microorganismos”.
Dairom destacó, además, que el biogás está presente en los entornos naturales, como ocurre en el fondo de los charcos estancados o pantanos. Pero de manera artificial, el biogás es producido desde las plantas construidas por diferentes procedimientos y se denominan como biodigestores. Uno de los propósitos de la obtención de biogás es el tratamiento de la materia residual para reducir la contaminación. El estiércol que producen las diferentes especies de las fincas, esa materia que produce gas metano, tiene 21 veces más efecto invernadero que el mismo dióxido de carbono, aseguró Dairom. “Estos gases son los que terminan afectando la capa de ozono”.
Beneficios para la economía campesina
Los beneficios en la economía campesina se expresan en las satisfacciones de necesidades como, por ejemplo, utilizar el biogás para cocinar o para iluminar a través de lámparas caperuzas. Según comentó Dairom, se puede utilizar incluso en los motores generadores de electricidad a base de gasolina, siguiendo una serie de procedimientos.
Para demostrar el ahorro en costos con la implementación del biodigestor, Dairom calculó cuánto cuesta cocinar con leña en la finca “las Chambas”. El cálculo determinó que le cuesta en el año, aproximadamente, 6 millones de pesos, y gran parte de ese valor corresponde al jornal de la persona que busca y lleva la leña, más sus herramientas. Pero el costo por la tala de árboles, dijo Dairom, es incalculable, y el uso de la leña para cocinar conlleva enfermedades que pueden ser irremediables. En cambio, con la construcción de un biodigestor de tapa fija para ésta finca, el costo aproximado fue de 5 millones de pesos, y Dairom pronosticó que si se le hace un buen uso, éste puede durar hasta 25 años.
Pero, además, de los biodigestores se puede obtener un importante bioabono. Por ejemplo, a Orencio Morales, presidente de la Asociación de Pequeños Ganaderos de Ituango –Asogadi-, la utilización del bioabono le ha permitido obtener una mejor calidad en los cultivos de caña, de pastos y de café. Y no sólo obtiene abonos a partir del biodigestor, también tiene dos lombricompuestos que aprovechan el estiércol de los cerdos y así abona las hortalizas, los frutales y los cafetales.
Ha sido tan significativo económicamente, que Orencio, durante un año, ha abonado una sola vez con fertilizantes químicos a su cultivo de café de variedad castilla, mientras que en otras fincas que tienen la misma variedad de café y con la misma edad que el suyo, ya van por la tercera abonada con fertilizantes químicos. Orencio explicó que esto se debe a la preparación que le hizo al terreno previamente a la siembra en la que utilizó abono orgánico. Además, Asogadi ha determinado que ésta finca puede abastecer en un 50% el consumo de una familia, y eso es gracias a la diversificación agropecuaria y al trabajo con los abonos orgánicos.
Del curso quedó la idea de multiplicar el conocimiento adquirido en estos tres días, bien sea a través de cursos sobre elaboración de biodigestores, o con la venta de bioabonos y biopesticidas. O también compartiendo lo aprendido con campesinos/as para que puedan mejorar su economía familiar, ya que la dependencia de las transnacionales en cuestión de semillas y fertilizantes es uno de los elementos que está quebrando a la economía campesina.

miércoles, 24 de octubre de 2012

ORNAMENTOS, CALIZ Y SANTA BIBLIA ENCONTRADOS EN LA ANTIGUA IGLESIA DE ANTADO HOY ESTAN EN LA PARROQUIA DE SANTA ANA...........SON DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX


EL SANTO ROSARIO UNA HERMOSA DEVOCION


Hoy quiero usar este espacio para además de rendir un homenaje a la Virgen María referir un poco la historia de esta maravillosa oración, El Santo Rosario.

Nos dice la literatura cómo en los monasterios oraban los salmos de manera muy larga; los laicos quisieron orar igual que los monjes pero más corto; de allí se acogió la costumbre de Irlanda en el Siglo IX por parte de los misioneros de hacer nudos en un cordel y contar las avemarías, naciendo así el Santo Rosario que se propagó por Europa.

La Virgen María en diversas apariciones en Fátima, Lourdes, se le ha visto el Rosario en la mano e invita a quienes han tenido ese gozo a propagar su devoción, es así como Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden de los Dominicos, fue enseñado por la propia Virgen en el año 1208 a hacer esta oración que fue catalogada como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

El día del Santo Rosario es el 7 de octubre y fue instituida esa fecha por el Papa San Pío V, porque ese día fue la victoria de los cristianos atribuida a la Santísima Virgen en la batalla naval de Lepanto en 1571. El Papa había pedido ayuda a toda Europa para enfrentar a  los musulmanes, pero fue poco escuchado, entonces cuando lo musulmanes y cristianos se encontraron en el golfo de Corinto cerca a la ciudad griega de Lepanto, entraron en combate, siendo los cristianos comandados por Don Juan de Austria en la contienda que se conoce como la batalla de Lepanto y muy  a pesar de ser los musulmanes un ejército más fortalecido y numeroso, ganaron los cristianos, quienes antes de enfrentarse rezaron el Santo Rosario con gran devoción.

Los Papas siempre han recomendado rezar el Santo Rosario en familia por las bendiciones que trae, al ser una oración sencilla y que fortalece la unidad familiar, partiendo de lo que dijo Jesús en la sagrada Biblia: “donde dos o tres estén reunidos en mi nombre allí estoy Yo en medio de ellos”.

Su santidad León XIII realizó dos encíclicas referentes al Santo Rosario, por ello mereció el titulo del “Papa del Rosario”, así mismo el Papa Juan Pablo II fue gran devoto del Santo Rosario e insistió mucho hacerlo en familia, como lo dejó plasmado el padre Patrick Peyton en la gran cruzada mundial del Rosario en familia realizada en 1942 bajo el lema de “Familia que reza unida, permanece unida”.

Los misterios del Santo Rosario aluden a diferentes acontecimientos cristianos; los gozosos  son  la encarnación, los misterios  de la luz son el ingreso de Jesús a la vida pública, los dolorosos son el viacrucis y los gloriosos referencian la resurrección de Cristo.

Las promesas de la Santísima Virgen a quienes recen el Santo Rosario son entre otras:

Quien rece constantemente mi Rosario recibirá cualquier gracia que me pida, prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario, todo lo que se pida por el Santo Rosario se obtendrá prontamente, socorreré las necesidades a los que propaguen mi Rosario, el Santo Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina.

Es un breve recuento de esta poderosa oración.

martes, 23 de octubre de 2012

ESCUELA JUAN XXIII. Treinta años formando la niñez Ituanguina


Por: Luis Albeiro Montoya Londoño.
Este establecimiento educativo fue aprobado por Resolución Miniesterial No. 56020 del 13 de abril de 1970.
Ocupó el local que las gentes de Ituango conocen como el Refugio, en el hermoso barrio de La Plazuela y, últimamente, funciona en su nueva y moderna sede del barrio El Carmelo.  Ha tenido como Directoras a la Hermana Berenice de la Eucaristía, a Débora Cifuentes, a Alicia Cardona, Hermana Piedad del Salvador, Sor Maryori Parra, Blanca Nélida Villa y actualmente, a Luz Dary Torres Lopera.
Como profesoras recordamos con cariño a Bernarda López, Ofelia Restrepo Correa, Yolanda Beltrán, Otilia Flórez, Mariela Cardona, Leticia Correa, Floralba Villa, Marta Mejía, EDilma Zapata, Fabiola Lopera, Consuelo Pérez, Rubiela Alzate, Lucía Arango, Ligia Chancí, Solina Lopera de Torres, Rosalba Tobón,  Ligia Zuleta, Consuelo Cardona Mazo, Margarita Lopera, María Cecilia Pérez, entre otras.
Dentro de los logros más importantes de este establecimiento educativo, emblema de Ituango, está el servicio de restaurante escolar que funciona desde 1979, el preescolar “Huellitas del saber”, entre otros.
En 1995 se celebraron los 25 años de existencia con gran pompa y solemnidad.  Muchos de los ex alumnos asistieron al acto.
El Heraldo del Norte quiso destacar la labor que esta importante entidad educativa  cumple en Ituango, puesto que son más de treinta años aportando al saber de la niñez Ituanguina.  Felicitaciones

ARTICULO PUBLICADO EN 1999

sábado, 20 de octubre de 2012

Ituango: quinto en la general y oro en organización


Concluyeron el sábado 13 de octubre en Ituango los XXXV Juegos Departamentales, Zonal del Norte y Bajo Cauca, clasificatorios para la Final Departamental de Yarumal el próximo  mes de diciembre. Caucasia con 216 puntos, se proclamó campeón del Zonal, seguido por Santa Rosa de Osos (148 puntos). Tercero se ubicó la delegación de El Bagre (136), cuarto fue Donmatías (117) y en el quinto puesto quedó la representación anfitriona con 56 puntos.
 
Los XXXV Juegos Departamentales, Zonal del Norte y Bajo Cauca, habían comenzado el martes 9 de octubre y registraron la participación de 1550 deportistas de 20 municipios de ambas subregiones. Las competencias se realizaron en ajedrez, atletismo, baloncesto, fútbol, fútbol de salón, tejo, tenis de mesa y voleibol.

Ituanguinas
Entre tanta información positiva que deja este certamen, resalta la siguiente:
 
 
Jaime Elías Montoya Londoño, Alcalde de Ituango, conformó un equipo de trabajo grande y eficaz. Jorge Raúl Gallo Machado, Director General de los Juegos; Mario Alberto Galvis Vides, Director del  Ente Deportivo; Johny Alexander  Giraldo Cortínez, Coordinador Logístico, labor en la que estuvo vinculada Vanessa Jiménez Silva; César Gallo Machado, Coordinador de Alojamiento; Celina Yepes, encargada de la alimentación; Jorge Giraldo, Coordinador General de Protocolo, acompañado de  Olbia Echavarría y Nélida Bedoya; Sandra Betancur. Coordinadora de Aseo y su equipo de educadores ambientales  y  de apoyo logístico. El listado es más extenso, pero lo importante es destacar que muchos estamentos de la comunidad de Ituango, se comprometieron con el desarrollo del evento y coadyuvaron en el éxito del mismo, como en el caso de los docentes de la Institución Educativa Pedro Nel Ospina. 
 
“Antioquia la más educada”, representada por Indeportes Antioquia, a través de la Subgerencia de Fomento y Desarrollo Deportivo, encabezada por el Asesor de Eventos Héctor Darío Gómez Grajales,  en coordinación con  la Alcaldía de Ituango, organizaron los XXXV Juegos Departamentales, Zonal del Norte y Bajo Cauca, en los que el principal mensaje es que este municipio respira hoy un aire de paz y armonía entre sus gentes y los habitantes demostraron que son excelentes anfitriones. El estigma del pasado es eso, pasado.
 
Otra de las demostraciones del compromiso y  sentido de pertenencia con que los Ituanguinos asumieron el reto de los Juegos, está en el detalle de dos jóvenes empresarios del sector litográfico. John Fernando Valderrama y Juan Carlos Giraldo, ambos, diseñaron todas las piezas publiciatrias y de imagen del evento: logo, afiches, fichos de alimentación, escarapelas, carpetas y pasacalles. 
 
La puesta a punto  y el buen estado de los escenarios, así como la notable asistencia de público a cada uno de éstos, también es otro hecho para dimensionar.
 
RESULTADOS FINALES DEPORTES DE CONJUNTO
 
Baloncesto Femenino-Santo Rosa-30-Donmatías-56
Baloncesto Masculino-Caucasia-51-Cáceres 31
Fútbol Masculino-Caucasia-3-Donmatías-0
Voleibol Femenino-Gómez Plata-1-Caucasia-3
Voleibol Masculino-Caucasia-3-Ituango-0
Futsal Femenino-Ituango 1—Donmatìas 3
Futsal Masculino-Ituango 5—Cáceres 5
(Desde el punto penal ganó Cáceres 5 a 4) 
 
POSICIONES DEPORTE POR DEPORTE
 
Ajedrez
1ºSanta Rosa de Osos
2ºCaucasia
3ºToledo
4ºSan José de la Montaña
5ºEl Bagre
6ºDonmatías

Atletismo
1ºEl Bagre
2ºSanta Rosa de Osos
3ºCaucasia
4ºToledo
5ºTarazá
6ºDonmatías
7ºNechí
7ºCarolina
9ºCampamento
 
Tejo
1ºCaucasia
2ºSanta Rosa de Osos
3ºEl Bagre
4ºItuango
 
Tenis de mesa
1ºDonmatías
2ºSanta Rosa de Osos 
3ºCaucasia
 
Baloncesto femenino
1ºDonmatías
2ºSanta Rosa de Osos
3ºEl Bagre
4ºCarolina del Príncipe
5ºCaucasia
6ºItuango
7ºToledo
8ºAngostura
 
Baloncesto masculino
1ºCaucasia 
2º Cáceres
3ºDonmatías
4ºEl Bagre
5ºSanta Rosa 
6ºItuango
 
Fútbol femenino
1°Caucasia 
2°El Bagre 
3°Ituango 
 
Fútbol masculino
1ºCaucasia
2ºDonmatías
3ºCarolina
4ºEl Bagre
5ºItuango
6ºSanta Rosa de Osos
7ºSan José
8ºAngostura
 
Fútbol de salón femenino
1ºDonmatías
2ºItuango
3ºBriceño
4ºSan Andrés de Cuerquia
5ºAngostura
6ºNechí
7ºCaucasia
8ºGómez Plata
 
Fútbol de salón masculino
1ºCáceres
2ºItuango
3º Santa Rosa de Osos
4ºSan José de la Montaña
5ºDonmatías
6ºNechí
7ºAngostura
8ºGuadalupe
 
Voleibol femenino
1ºCaucasia
2ºGómez Plata
3ºNechí
4ºDonmatías
5ºItuango
6ºCáceres
 
Voleibol masculino
1ºCaucasia
2ºItuango
3ºCarolina del Príncipe
4ºDonmatías
5ºEl Bagre
6ºAngostura
 
Clasificación General Juego Limpio
1°Gómez Plata 
2°San Andrés de Cuerquia 
2°Ituango
4°Caucasia 
5°Guadalupe
6°Briceño
6°Toledo
8°Angostura
9°Donmatías
10°Santa Rosa
10°Nechi
12°Cáceres
13°El Bagre
14°Carolina del Príncipe
15°Tarazá
16°San José de la Montaña
 
CUADRO GENERAL DE PUNTUACIÓN
1º-Caucasia -216 puntos
3º-Santa Rosa-148
2º-El Bagre-136
4º-Donmatías-117
5º-Ituango-56
6º-Cáceres-35
7º-Carolina-25
8º-Toledo-18
9º-Nechí-15
9º-Gómez Plata -15
11º-Tarazá-10
11º-Briceño-10
13-San José-4
14-Campamento-2 (AAM)

Mazamorra #Maiz