viernes, 15 de enero de 2021

En Diciembre del año 1983 publicamos esta entrevista en el #HeraldoDelNorte al Pintor #Maestro Ramon Vasquez, por cierto impriamos el periodico de nuestro pueblo #Ituango en la editorial Uryco que quedaba en el centro de Medellin

 NUESTRO PERSONAJE (1)

EL MAESTRO RAMÓN VÁSQUEZ: Siempre inspirándose en Ituango.

Al comenzar con esta sección, que publicaremos siempre en EL HERALDO DEL NORTE, queremos con ella rescatar alos Ituanguinos que se han destacado en uno u otro campo o que de alguna manera han contribuido al engrandecimiento de nuestro pueblo.  Hoy comenzaremos con el Maestro Ramón Vásquez, el que ha alcanzado renombre en todos los ámbitos con sus pinturas y dibujos.

UNA INFANCIA DIFÍCIL

Nací en Singo, el 5 de agosto de 1922, mi madre nos trajo a Medellín por ahí en 1926 y nos llevó a un hospicio.  Mi papá nos había abondonado y a mi mamá le tocó bregar con nosotros.

Desde que era un niño y estaba en Ituango, me quedaba horas enteras admirndo el paisaje, allí comencé a sentirme pintor.  Pero fue en el hospicio donde me descubrió con la ayuda de mi mamá, qu era un extraordinario pintor.  Como el disco “viendo a mi padre aprendí, yo aprendí de mi madre.  Esa fue mi primera profesora.  Pero fue cuando me gané un concurso de pintura infantil cuando comencé realmente mi carrera, porque a partir de ese momento, obtuve el apoyo de Doña Paulina Arango, una mujer que me ayudó mucho y metió en la Escuela de Bellas Artes.  De ahí en adelante, gané todos los concursos infantiles de pintura de la época.

“Ituango no era lo que esperaba”

Después de pasar muchos años en Medellín, resolví volver el 12 de octubre de 1979 porque iban a celebrar un Día de la Raza especial, con la presencia de los indios de San Matías.  Me hice muchas ilusiones.  Había soñado tanto con ese viaje.  Todo lo recuerdo muy bien, pasando Taque, cuando fui a Quebradona, nada de eso se me hizo extraño, las mismas cosas, el ruido  de los grillos.  Cuando ví eso me recordé de las guamas y la lana de balso.  Pero cuando llegué a Ituango, vi que el pueblo no era el mismo con el que había soñado durante tantos años. A Ituango se le acabó todo, el tiple, el pilón.   Cuanndo fui a una tienda ya no estaba el bulto de  papas ylas velas de cebo, eran cantinas.  Las calles y las gentes también cambiaron.  Lass primeras  perdieron ese encanto de cuando eran empedradas. La gente que ví era una parranda de “cocacolos” de Medellín.  Ituango me pareció como covacha de ciudad, donde se escuchaba el rock a todo dar.  Ya no existía esa brujería de antes.  Ya no estaba ese campesino sano, verraco, de biblia en mano, gente como la de Quebrada arriba.  Cuando venía para Ituango, extrañé el antiguo Puente de Pescadero, del que solo quedan las señales del que allí estuvo alguna vez.  El nuevo puente no me gustó.

Sólo cuando salí del  pueblo, me dí cuenta que las cosas seguían como las había imaginado.  En Quebradona encontré esos paisajes majestuosos de mi infancia.

MURAL DE ITUANGO


El objetivo primordial de mi venida era de un mural en el salón del Concejo, en esa ocasión desistí de hacerlo porque no me “pararon bolas”, la gente era como simple, nadie me conocía y si me hablaban, era para cosas que no venían a la ocasión.  Sin embargo, aún tendo en mente, la realización de ese mural que quiero regalarle a Ituango.  Ya tengo en mente el tema y van a ser los indios de San Matias.

LA GENTE DE ITUANGO

En Ituango había verdaderos patriarcas.  Los busqué, pero no los encontré.  Todo había cambiado mucho.  Pero yo a eso no lo llamo progreso, porque este se dá ordenadamente sin sacrificar lo tradicional. Lo que ví en Ituango es degeneramiento.  Por eso repito que no encontré esa dulzura que quería ver.

RECUERDO DE OCHALÍ

Alguna vez quise comprar una finca en Ochalí.  Desde el momento que pasamos por Santa Rosa, comencé a respirar ese aire de mi infancia, recordaba uno a uno los lugares por los que había pasado con mi mamá, aunque en esa época no había carretera.  Cuando llegamos a Ochalí, resultó que Isidro, el dueño de la finca, era sobrino mío.  Isidro era uno de esos campesinos auténticos, que aún creían en las matas de sábila y en esas leyendas de la “rueda de castilla”.

OIGO HABLAR DE ITUANGO Y ME ALEGRO

Recuerdo que cuando estaba pequeño, mi mamá tenía una carterita de cuero, aún siento el olor de ese cuero, de la gasolina y el polvo de cara de las mujeres de la época.  Cuando hablar de Ituango en Medellín, me da una gran alegría y una nostalgia que me recorre todo el cuerpo, por eso quiero volver, pero no al pueblo, sino a Singo,  a La Granja, a Santa Rita, los lugares por donde recorrí mi niñez.

QUE FUE DE MI PADRE

Yo conocí a mi padre ya grande. Ya estaba envenado el recuerdo que tenía de él.  Nosotros éramos tres hermanos.  Margarita, Abdón y yo.  Abdón siempre vivió con mi padre.  El viejito consiguió plata, pero fue muy amijgo de dárselo todo a la iglesia. Él venía a mi casa en Medellín, pero volvía pronto para Ituango.  Conn el tiempo se había vuelto muy caprichoso, quería que yo hiciera siempre lo que  aél le gustaba, pero yo no podía hacer todo lo que quería, así que él se aburrió y se vino para Ituango, ya viejo par Ituango.  Allí ingresó al asilso, era una forma de la parroquia pagarle los gestos dadivosos que había tenido con ella.  Al cabo de varios años, murió allá enn el asil de Ituango.

LOS INDIOS HAN SIDO EXPLOTADOS SIEMPRE

Desafortunadamente me tocó vivir en Ituango algo que no me gustó.  Fue el Día de la Raza, en el cual ví como trataron a los indios  como especímenes de desfile.  Pasabann filados por los ojos de todo el pueblo, mientras sus estómagos vacíos, les recordaban el hambre de los días pasados.  Creo también que han sido explotados por la religión.  En esa ocasión los pusieron a trabajar haciendo sus artesanías, pero ese dinero no se vio por ningún lado. Todo quedé en manos de los organzadores. Aclaro que yo digo lo que ví ese día, no invento,  eso fue lo que yo juzgué y, tal vez, el tiempo, fue muy corto para hacer un juicio”

QUIERO VOLVER PRONTO 


Pero no veo la hora de volver a Ituango a buscar de nuevo lo que no encontré en mi primer viaje.  No espero quedarme en el pueblo, sino irme por las veredas.  En estas vacaciones no tendré tiempo, más creo en febrero irá a Singo y a La Granja.  Volver a ver esas montañas inmensas, al lado de las cuales, uno se siente dueño del mundo, porque montañas como las de Ituango, no he vistoknunca en ninguna parte.  Por eso creo que va a ser muy difícil acabar con la guerrilla, porque es que esos verracos se amañan mucho allá  admirando esos paisajes tan hermosos, dehambre tampoco los rinden, porque en esta tierra uno escupe y crece saliva.

El maestro Ramón ya ha hablado bastante. Es su pensamiento, su manera de ver y de querer a Ituango.  Ahí queda el testimonio de un paisano que a base de esfuerzo y lucha logró colocarse como uno de los grandes en su campo”.


Edicion del Heraldo del norte en el año de 1983 Mes de diciembre

 EL HERALDO DEL NORTE


LUCHA CON EMPEÑO POR UNA REGIÓN OLVIDADA

AÑO 1. EDICIÓN No. 3.   Licencia en trámite, Ituango, diciembre de 1983.

DIRECTOR: CARLOS MARIO GALLO MACHADO.

SUBDIRECTOR: HERIBERTO GALLO MACHADO.

Ituango – ANTIOQUIA

Editorial uryco.  


carrera 52 No. 67 – 31. Teléfono: 33.79.76. Medellín.


Vertedero de la Hidroelectrica Ituango hoy viernes 15 de enero


 

Cerro del Picacho #Medellin


 

Buritica Antioquia

 


Oriente de Antioquia #Vacas #Caballos

 


Oro sacado del rio Cauca #HidroItuango


 

Yarumal Antioquia

 



Horse #NuestraTierra

 


jueves, 14 de enero de 2021

HISTORIA DE LA FUNDACION DE ITUANGO ANTIOQUIA POR DON GASPAR DE RODAS

 HISTORIA DE LA FUNDACION DE ITUANGO ANTIOQUIA POR DON GASPAR DE RODAS

FUNDACIÓN DE ITUANGO



Indudablemente que los primeros conquistadores que llegaron a nuestro territorio ituanguino, fueron los españoles Gaspar de Rodas y Andrès de Valdivia.


El hecho de estar nuestro municipio cerca del río Cauca, ayudó a que a prinicipios de la conquista ya se hablara de la región de Ituango.


La primera ciudad que se fundó en territorio antioqueño, fue Santa María la Antigua del Darién, luego siguió Santa Fe de Antioquia fundada primero en territorio del actual municipio de Peque (Vereda Santa Agueda ) y en tercer lugar San Juan de Rodas, hoy Ituango, esta fundacion se hizo en la antigua Hacienda San Juan de Rodas en el potrero que hoy se conoce como Los Mangos, donde hoy se construye el proyecto hidrolectrico #Ituango, estas fundaciones fueron muchos antes que se fundara la ciudad de Medellín.


Al llegar los españoles a territorio Antioqueño, las principales tribus que encontraron fueron los Ebéjico, peque, penco, norisco, tuango, pubios, zeracunas, araques, guacusecos, tecos, cuerquies y catíos. Estos indios eran cultos, bien vestidos, escribían sus historias en geroglíficos pintados en mantas, usaban medidas y pesas, no empleaban venenos en sus flechas y dardos, querían mucho a sus hijas mujeres, las cuales eran bien parecidas, se adornaban con joyas de oro, no tenían santuarios, adoraban las estrellas y tenían una confusa idea del diluvio, creían en un dios y en la inmortalidad del alma, sus alimentos de raices nutritivas y la base de la alimentación era el maíz, del cual hacían sus bebidas, eran guerreros y belicosos, descrito por el cronista español Fray Pedro Simón.


En el año 1568, Don Alvaro Mendoza, Gobernador de Popayán, autoriza a Don Gaspar de Rodas para fundar una nueva ciudad en donde lo creyeera conveniente a fin de sujetar y reducir las belicosísimas tribus de la región de Antioquia. Don Gaspar de Rodas, ubicado en Santa Fe de Antioquia, publicó la jornada o invitación, en consecuencia, le acudieron aventureros de todas las colonias vecinas y también hombres de bien que deseaban mejorarse economicamente, entre ellos, Francisco Ospina, años más tarde, fundador de la ciudad de Remedios. Logró pues Don Gaspar de Rodas reunir unos ochenta hombres de armas y unos 500 indios de servicio; visitó primero el valle de Norisco, cerca a Frontino, los indios de esta comarca para desembarazarse de tan incómodos visitantes, les dijeron que las riquezas y comodidades, se hallaban más adelante en tierras de Ituango; al hacerles caso, Don Gaspar de Rodas no encontró sino trabajos, aunque logró sujetar muchas tribus y descubrir grandes poblaciones en las orillas del río Zenú o Sinú.


Como Don Gaspar de Rodas dilataba con diversos pretextos la fundación de la nueva ciudad, la misma que el Gobernador Mendoza de Popayán le había encomendado en misión, varios de sus soldados se empezaron a impacientar, pues se sentían cansados, uno de ellos, Francisco Ospina que con 20 hombres se separó del grupo y regresó a Santa Fe de Antioquia, donde acusó a Don Gaspar de Rodas ante el Gobernador de Popayán, en el sentido de que Rodas se demoraba para fundar la ciudad encomendada. Ante esta situación y para evitar que más hombres desertaran, Don Gaspar hizo el primer intento de fundar una ciudad, la cual llamaría San Juan de Rodas para perpetuar su apellido.


El primer intento lo hizo donde hoy queda Cenizas vereda de Ituango, de ahí su nombre. Dice el cronista español Fray Pedro Simón que la nueva ciudad, tuvo una vida efímera, escaso un mes, ya que los belicosos indios tuangos la incendiaron dos veces. Ante lo anterior, Don Gaspar de Rodas, decidió buscar otro sitio y para ello se encaminó hacia las laderas del río Cauca, tal vez, pasando por donde hoy está el casco urbano actual y después de más de un año de correrías; se decidió a fundar en territorio de Ituango, donde está la hacienda San Juan de Rodas, más o menos donde ahora está la casa principal de la finca el Líbano, dos leguas hacia el norte con vista hacia el cañón del río Cauca. La ciudad o villa recibió en solemne ceremonia el nombre de San Juan de Rodas.


Más adelante, mandó Don Gaspar a uno de sus hombres de confianza para que explorara los alrededores, hallando suspendido sobre el río Cauca, donde desemboca el río San Andrés; un puente de bejucos construido por los indios, llamado por estos brenduco, los hombres de Rodas lo pasaron y se encontraron con un valle limpio al que llamaron luego Valle del Guarcama o del río San Andrés, como ahora lo conocemos.


Mientras tanto, los indios del lugar, descubrieron un medio de molestar y hostilizar a los españoles, prendiendo fuego a los pajonales donde éstos acampaban, con el viento se propagaban rápidamente las llamas y los españoles huyendo de ser quemados, rodaban por los barrancos y precipicios, pues todo aquel terreno es tierra muy quebrada y limpia de bosques, tal cual la conocemos hoy, desde el puente de Pescadero hasta Ituango. Entre tanto,otro grupo de indios tuango, quemaban las sementeras de los pocos habitantes de la reciente ciudad fundada de San Juan de Rodas.


El capitán Rivadeneira, hombre de confianza de Don Gaspar de Rodas, sorprendió y capturo una mañana a uno de los jefes de los Tuango, el Cacique Teco, éste ya preso le hizo saber al Capitán Rivadeneira que se si esperaba hasta la noche, sus vasallos le traerían muchísimo oro para obtener la libertad de su jefe; creyendo sinceras las promesas, suspendieron la marcha, pero ya al entrar la noche fue tanto el tropel de indios y tan audaz la arremetida que liberaron a su jefe e hicieron correr a los españoles.


Mientras trancurria el año 1571 arribó Don Andrés Valdivia. Llega a Cartagena y es nombrado Gobernador de la Provincia de entre los dos ríos, Cauca y Magdalena. Sin embargo, en el caso de Santa fe de Antioquia y San Juan de Rodas que quedaban a la izquierda del río Cauca, no quedaban incluidas en dicha provincia. Valdivia tuvo el arte de hacerse reconocer como Gobernador con el apoyo de Popayán, incluyendo a las anteriores ciudades, es decir, Santa Fe de Antioquia y San Juan de Rodas.


A los dos años llego de España la declaratoria excluyendo expresamente de su jurisdicción los pueblos fundados por españoles en la rivera izquierda del río Cauca.


Mientras tanto, en la ciudad de San Juan de Rodas, los indígenas Tuangos se propusieron arrojar a los españoles de sus tierras y atacaron con mayor furia la población de San Juan de Rodas, en esta acción murió el Capitán Velasco, quien era el jefe de seguridad de Don Gaspar de Rodas, de dos heridas penetrantes de flechas, a Leonel Ovalle que era su segundo al mando, lo pasó un dardo matándolo en el acto junto a su caballo, otros españoles murieron a golpe de macana. Los indios se retiraron también con muertos y heridos, unos a bala y otros mutilados por los perros o alanceados por los de a caballo, este feroz ataque mostró a los españoles que no era prudente esperar un nuevo ataque y empezaron a abandonar la ciudad comenzando a retirarse de la región de Ituango, donde habían pasado demasiadas penurias y perdido muchos de sus hombres. Don Gaspar de Rodas con un poco de sus hombres, regresó a Santa fe de Antioquia, mientras sus compañeros para recoger sus cosechas a fin de abondonar definitivamente la recién fundada San Juan de Rodas, en esas llega Don Andrés de Valdivia a San Juan de Rodas, antes que los vecinos de esta se dieran cuenta de la anulación de su gobernación, convocándolos a la plaza de la maltrecha y derruida San Juan de Rodas, los incitó a abandonar la ciudad y a buscar en la orilla derecha del río Cauca un sitio más apropiado para poblar. Gustosamente los habitantes de San Juan de Rodas accedieron y le ayudaron a construir un puente al estilo de brenduco, el que habían construido los indios en la desembocadura del río San Andrés, cerca de donde ahora está el actual puente de Pescadero, este puente lo construyeron con cuero de res y bejucos, el fin de este era pasar las pertenencias de los que salían de San Juan de Rodas, pero especialmente, el ganado y los granos. Al pasar el puente llegaron por fin a un valle ameno, limpio y espacioso que los naturales llamaban de Guarcama, los indígenas de este territorio recibieron a los visitantes en paz y dieronn espontáneas provisiones a los españoles.


Valdivia seguidamente se declaró gobernador de la provincia de los dos rios y procedió a fundar una nueva ciudad(donde hoy queda el Valle de Toledo), allí con 46 soldados a mando y un poco más de 500 indios al servicio, fundó la ciudad de Ubeda (en honor al pueblo donde había nacido), fundar la población no costaba nada, unos cuanto bujidos (bohíos) de madera que en 24 horas cortaban en el monte los indígenas de servicio, algunos bejucos para asegurar las varas y hojas de palma para cubrirlos, una horca que se eregía en la plaza y un pliego de papel en el que se extendía la diligencia de posesión en nombre del Rey de España.


Después de establecida la nueva ciudad, venía lo más difícil que era mantenerla, sujetar los indios y obligarlos a que hicieran sementeras y buscaran oro para alimentar su codicia, para ayudar al sometimiento de los indígenas llegó un refuerzo de Santa Fe de Antioquia. El capitán Pedro Pinto Vellorino al mando de 36 soldados. Al principio todo comenzó color de rosa con la pasividad de los aborígenes, pero al obligarlos a trabajar la tierra y buscar el ansiado oro; éstos se comenzaron a rebelar, entonces el español Bartolomé Sánchez Torreblanca, inició con los maltratos, los indígenas de la región se concentraron y palnearon una mortal emboscada en el sitio que hoy conocemos como La Matanza, cerca al Valle de Toledo, donde el 15 de octubre de 1574, el Gobernador Valdivia y sus acompañantes perecieron, los pocos que lograron huir, regresaron a Santa Fe de Antioquia y se pusieron bajo la protección de Don Gaspar de Rodas que gobernaba en aquella ciudad por orden del gobernador de Popayán.


De allí Don Gaspar de Rodas, pasó de nuevo al Valle de Guarcama, donde fingiendo mostrar amistad a los nativos, los castigó severamente, entre ellos, al cacique Guarcama a quien hizo matar en escarmiento por la muerte de Valdivia y de sus hombres. De aquí pasó Don Gaspar de Rodas Cauca abajo y en 1576 fundó a San Martín de Cáceres, en 1580 fundó a Zaragoza de las Palmas. Finalmente, llegó a El valle de Aburrá, donde fue dueño de casi todo Bello (Hatoviejo) y murió apaciblemente en compañía de su esposa, hijos, nietos, pero siempre con la nostalgia de no haber podido fundar a San Juan de Rodas y en su vejez contaba sus aventuras y penurias en tierras de Ituango, montañas que consideraba las más escabrosas conocidas por él y los indígenas Tuangos, los más valientes y guerreros que hubo en la conquista española.


El sol de los Venados #Alto de Matasano norte de Antioquia


 

Visita al nudo de Paramillo el 10 de enero #2021 entrando por Peque Antioquia

 





Nuestra hermosa ciudad de Medellin

 


Zaragoza Antioquia


 

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martes, 12 de enero de 2021

Puente de occidente Rio Cauca




 

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Via a HidroItuango


 

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